Escindir su división de energía es una señal débil por parte de Siemens

El grupo se quedará en todo caso con una diversidad de negocios con pocas sinergias obvias

Logo de Siemens.
Logo de Siemens. reuters

El último intento de Siemens por reducir su descuento es escindir su división de energía. Tiene sentido, pero probablemente hará poco por eliminar la expansión corporativa que deja atrás.

El grupo es un animal complejo que esconde diamantes potenciales, como robots y escáneres corporales, entre otros objetos más sosos como turbinas de gas y trenes. El CEO saliente, Joe Kaeser, ya ha sacado a Bolsa parte de sus negocios de generación eólica y salud. Pero las acciones siguen cotizando con un descuento de casi el 30% con respecto a los 154 euros que Berenberg considera que valen los diferentes trozos.

Sacar a Bolsa la división de energía, que incluye turbinas de gas, redes de electricidad y el 67% de Siemens Gamesa, es un paso en la dirección correcta. Sin el negocio de carbón y de gas, el resto de Siemens será un poco más sencillo, y un poco más verde. El grupo retendrá al menos el 25% de las acciones.

Pero probablemente no sea suficiente para dar un gran salto de valoración. La rama de energía no renovable podría generar 830 millones en ebitda en 2022, según JP Morgan. Con un múltiplo de casi 10 veces (media de General Electric, Mitsubishi Heavy Industries y ABB), vale 8.200 millones. Añadiendo la participación de Gamesa y aplicando un descuento del 10% al grupo, el conjunto vale 17.300 millones. Menos de un quinto del valor de mercado de Siemens.

El próximo CEO, Roland Busch, se quedará en todo caso con una diversidad de negocios con pocas sinergias obvias. La venta de las participaciones en las divisiones escindidas de energía y salud y la creación de la de movilidad, que hace cosas poco emocionantes como trenes, permitiría a los inversores centrarse en la unidad de robots industriales, más vanguardista. Poniendo sus 2.900 millones de ebita de 2019 en un múltiplo de 20 veces, como el de la estadounidense Rockwell Automation, valdría 57.000 millones, mucho más de la mitad del valor actual de Siemens.

Busch, que entra en febrero, podría resistirse a reducir su nuevo imperio. Si no se mueve rápido, un activista podría obligarle.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías