La crisis en los mercados

Los valores pequeños resisten las embestidas y entran en ganancias en los últimos 12 meses

El peso de farmacéuticas y renovables explica la diferencia

Ibex Small Cap pulsa en la foto

Los rebrotes y el temor al confinamiento han devuelto el nerviosismo a las Bolsas. Aunque en las últimas jornadas las ventas han sido generalizadas, los índices de pequeña capitalización parecen mostrar una mejor resistencia. Esta característica se repite tanto en la Bolsa europea como en la estadounidense –el Cac 40 cae un 19,67% frente al 15% que se deja el Cac Small Cap–, pero en el caso de España la divergencia entre el Ibex 35 y su hermano pequeño, que aglutina a las cotizadas de pequeña capitalización, es aún mayor. En el conjunto de 2020 el selectivo español registra pérdidas del 30,3%, descensos que en el Small Cap se reducen al 5,4%.

Más llamativa es la disparidad de comportamiento desde los mínimos del año. Desde el 16 de marzo, el índice de referencia de la Bolsa española recupera un 8,96% frente al 42,8% del de pequeña capitalización, índice que en los últimos 12 meses avanza un 0,16%, a gran distancia de las pérdidas del 26,8% que registra el Ibex 35 en el mismo plazo. “A medida que se consolidaba la recuperación económica los inversores han vuelto a apostar por valores pequeños”, explica Juan José Fernández-Figares, director de Link Securities.

Varios son los motivos que explican esta divergencia. El primero de ellos es el que hace referencia a su composición. Esta es una de las ideas que defiende Gonzalo Sánchez, gestor de renta variable Iberia de Gesconsult, que señala que mientras el Ibex 35 tiene una fuerte exposición a cotizadas turísticas, bancos y constructoras, las firmas más golpeadas en la crisis del coronavirus, en el Small Cap abundan valores de corte defensivo (farmacéuticas y empresas de energía renovables) así como tecnológicas, compañías que han mostrado más resistencia. Además de tratarse de cotizadas que se comportan mejor en momentos de incertidumbre y debilidad económica, son valores con un fuerte peso en el índice.

Un ejemplo que ilustra esta corriente es Rovi. Con un peso del 8% en el índice, el valor se cuela en la lista de las cotizadas con mejor comportamiento y en el año sube un 22,1%, ascensos que se han visto auspiciados por el acuerdo de colaboración para la fabricación a gran escala de la vacuna que está desarrollando Moderna. Con un peso más moderado de entorno al 1,5% son también destacadas las subidas de Oryzon Genomics (7,55%) y Reig Jofre (66,27%), este último el valor más alcista del índice.

Aunque la banca ocupa un papel protagonista en el Ibex, en el Small Cap están Liberbank y Unicaja, entidades que ponderan un 6,65% y un 4,27%. Ambos bancos siguen la corriente del resto de entidades y tienen un balance negativo en el año, pero en las últimas semanas se han beneficiado por las subidas que ha experimentado el sector tras el acuerdo de fusión de Bankia y CaixaBank. Los dos bancos que integran el índice de pequeña capitalización son vistos como buenos candidatos a protagonizar movimientos corporativos dentro del sector. Sánchez señala que ambos cuentan con una cartera similar a la de Bankia y unos ratios de capital elevados que podrían verse mejorados por la aceleración de la aprobación del modelo de activos ponderados por riesgo.

Pero la composición no es la única razón que explica la mayor resistencia de los índices de pequeña capitalización. Mar Barrero, directora de análisis de Arquia Profim, asegura que las pequeñas empresas se caracterizan por contar con modelos de negocio más locales y por tanto menos expuestos a la economía global en un momento en el que la actividad se paralizó. “Hay que tener en cuenta, además, que muchas de las ayudas fiscales y de los créditos que han puesto en marcha los gobiernos para minimizar los efectos de la crisis sanitaria en la que nos encontramos, han ido dirigidos, principalmente, a las pequeñas y medianas empresas, lo que ha permitido que sus balances no se vean tan perjudicados por el parón comercial”, añade Barrero.

Es precisamente el tema de los balances una de las razones que apuntan desde Macroyield. Patricia García, analista de la firma, explica que en las cotizadas del Small Cap el endeudamiento es más moderado, un indicador que es muy tenido en cuento en las fases de aversión al riesgo –las firmas más apalancadas suelen ser las más castigadas– así como en las de mayor apetito por el riesgo y más en un momento como el actual en el que se empieza a especular con la posibilidad de que la recuperación económica tarde más en llegar a España.

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