Begoña Gómez, experta en el tercer sector

“Vivimos en la revolución del impacto social”

La esposa de Pedro Sánchez codirigirá, a partir de noviembre, un máster sobre transformación social en la Complutense

Begoña Gómez, durante una conferencia en La Caixa.
Begoña Gómez, durante una conferencia en La Caixa. Getty

El Covid-19 ha acelerado un proceso de trasformación en la sociedad y también en las empresas. “Ha removido conciencias y esto es imparable”, afirmó ayer Begoña Gómez, experta en el tercer sector y en transformación social. “Había una sensibilidad por parte del mercado sobre los temas sociales, que venía antes del Covid, pero lo que ha sucedido ahora es que todo eso se ha acelerado, hay una mayor sensibilidad y una mayor implicación de la sociedad y de las empresas. Todos miramos ahora de manera diferente”, añadió la esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en conversación con CincoDías, una vez concluido, en la sede de CaixaForum en Madrid, el primer congreso online de Transformación Social Competitiva, organizado por la Universidad Complutense de Madrid, PIMEC, la Fundación La Caixa y Reale Seguros.

La directora de IE Africa Center, un centro dedicado a impulsar la innovación, el liderazgo ejecutivo, el emprendimiento y el desarrollo de proyectos de acción social en el continente africano, señaló durante su intervención en la mesa redonda sobre transformación social competitiva en la pyme, que compartió, entre otros, con el alpinista Jesús Calleja, que cada vez más pequeñas y medianas empresas están interesadas en el impacto social o en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Muchas no lo conocían y necesitaban un espejo, ver lo que se hacen en otras instituciones o empresas, porque se puede hacer y no implica costes, ya que se trata de un giro de modelo”, apuntó Góméz, que cree que para crecer es necesario “hacerlo en alianza, ya que así se puede generar impacto, generar conocimiento, conectar con otros colectivos y salir al exterior”.

En este sentido, también señaló que con la pandemia se ha visto cómo las pymes de diferentes sectores se han modulado con rapidez hacia lo que exigía el mercado. “La pyme es plástica, ya que en ella se toman decisiones de manera más rápida y más consensuada, pero necesitan de una metodología para integrar todos estos elementos, para establecer alianzas y maximizar el impacto social en el tiempo, además de que se deberá medir y estar ligado al negocio para que sea escalable”, añadió Gómez, quien cree que para que una compañía tenga una “vida longeva deberá escuchar a su alrededor, por ello debe haber una conexión entre las gran empresa y la pyme”, ya que en la mayoría de los casos es proveedora de productos y servicios, ahondó la experta, que a partir del próximo mes de noviembre codirigirá en la Universidad Complutense de Madrid un máster sobre Transformación Social Competitiva, en el que se incidirá en cómo contribuir a la transformación y creación de empresas con valores positivos que generen impacto social de forma sostenible.

El mercado es el que marca la pauta. Y ahora, sobre todo a raíz de la pandemia, están aflorando nuevas sensibilidades. Por tanto, lo tiene claro: “Es el momento de empezar a incorporar el impacto social, y en breve nos van a pedir medirlo, y eso implica maximizarlo en el tiempo. Hemos pasado de la revolución industrial, en la que se buscaba la rentabilidad, a la revolución del impacto social. Ahora vivimos ese momento”. Esto significa sintonizar con las necesidades de la sociedad y del país. Sobre este asunto, citó como ejemplo la importancia de empoderar a un colectivo, como son los mayores de 45 años, amenazado con el desempleo de larga duración. “La rentabilidad financiera está condicionada al impacto social”. Aquí todos ganan.“La metodología que aplicamos permite integrar el impacto social en la estrategia de la compañía acelerando nuestros negocios y nuestro estado de bienestar en general. Se trata de lo que se conoce como el 3W: gana la empresa (win), ganan sus grupos de interés (win) y gana el planeta (win)”.

Porque “atendiendo a debilidades sociales del entorno, se descubren nuevas oportunidades de negocio que nos hacen más competitivos y nos ayudan a generar un doble valor: alinear nuestros objetivos empresariales con nuestros esfuerzos y capacidades para la construcción de un mañana del que sentirnos orgullosos”, explicó. En su opinión, esto funciona como una bicicleta: “Si la rueda de la izquierda es la empresa, y la de la derecha es la sociedad, las dos ruedas deben ir en la misma dirección para que todo se acelere”.

A su lado, durante la conversación, se encontraba Isabel Garro, socia fundadora de 3a4b, una consultora dedicada a desarrollar iniciativas alineadas con el desarrollo sostenible, quien cree que si solo se mira la rentabilidad económica lo que se busca es el corto plazo, mientras que si a la cuenta de resultados se añade el impacto social se encienden las luces largas y se enfoca al futuro. “Si solo se mira la previsión de caja las cuentas no salen, hay que incluir la cuenta no financiera, los temas sociales y medioambientales, como el cambio climático”.

 

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