Branson llega tarde a la abarrotada fiesta de los vehículos SPAC

Después de una serie de reveses de alto perfil para Virgin, le costará convencer a inversores y objetivos

Aviones de Virgin Australia, en Sídney en 2016.
Aviones de Virgin Australia, en Sídney en 2016. REUTERS

Con el lanzamiento de un vehículo de inversión SPAC, Richard Branson es el último famoso corporativo que se sube al carro. Después de una serie de reveses de alto perfil para Virgin, tendrá que trabajar duro para convencer a potenciales inversores y objetivos de que su magia sigue intacta.

Hasta su reciente subida de popularidad, las SPAC, o compañías cheque en blanco, tenían mala reputación. Son empresas cotizadas creadas únicamente para comprar otras que quieren cotizar sin la molestia y el escrutinio de una OPV completa. Eso no disuadió a Branson, que apoyó su aventura espacial Virgin Galactic en un vehículo de este tipo en 2019. Su nueva SPAC registrada en Islas Caimán, VG Acquisition, quiere recaudar 400 millones de dólares de clientes que buscan exponerse a empresas relacionadas con el consumo en EE UU y Europa.

Podría haber elegido otro momento. Branson ha llegado a contemplar la opción de hipotecar su isla caribeña. La aerolínea Virgin Australia quebró en abril, y Virgin Atlantic, en la que Branson tiene un 51%, evitó por poco un aterrizaje forzoso en julio después de no conseguir ayuda de Londres. El momento del lanzamiento de su línea de cruceros Virgin Voyages no podría haber sido peor.

Tal caos reduce el valor de la marca Virgin, que es clave para destacar. Como con otras SPAC, los inversores tendrán que pagar generosamente por entrar. Branson invertirá 10 millones en la compra de VG (solo el 2,5% del capital recaudado) pero mantendrá un 19%, con un valor nominal de 78 millones, suponiendo que los colocadores no ejerzan su opción de vender más acciones.

Con tantos otros eligiendo la ruta de las SPAC, los inversores tienen muchas opciones. Al menos 31.000 millones se han recaudado así este año, según Dealogic. Entre los famosos que apoyan estos vehículos están los jefes de hedge funds Dan Loeb y Bill Ackman. La apuesta de Branson es a que su nombre atraiga a los empresarios que buscan una salida a Bolsa rápida. Pero hasta que identifique un objetivo adecuado, parece que llega tarde a una fiesta ya abarrotada.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías