Pepa Bueno: “Los oficios artesanos tienen mucho futuro”

Celebra el buen momento que vive el ‘slow fashion’

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La pandemia ha puesto patas arriba muchas industrias. Muchas han tenido que replantearse su forma de operar, pero también sus principios fundamentales y sus valores. Es también el caso de la industria de la moda, la segunda más contaminante del mundo, que busca acelerar el viaje para ser más sostenible. Por eso, la directora de la Asociación Creadores de Moda de España (ACME), Pepa Bueno (Málaga, 1960), que recibe a CincoDías durante las celebraciones de Madrid es moda, cree que es el momento de dar a conocer los valores de la industria nacional.

¿Cómo ha afectado la pandemia al mundo de la moda?

Los meses del confinamiento han sido durísimos, pero de todo hay que aprender y sacar conclusiones. La moda, a raíz del Covid-19, se ha puesto a pensar hacia dónde debería ir. Así han nacido movimientos como Rewiring Fashion, en el que desde ACME nos hemos unido de forma muy potente para poner encima de la mesa todos los valores de la moda lenta.

¿Qué conclusiones han sacado?

Realmente las marcas de creador, la moda independiente, siempre ha trabajado dentro de los parámetros del slow fashion. Producciones cortas, en proximidad, con mano de obra local, utilizando tejidos muy duraderos por su extraordinaria calidad... Además, sigue una confección muy cuidada porque incorporan artesanías tradicionales y las llevan al diseño contemporáneo. Valores de humanidad, de moda que no es para usar y tirar, sino para disfrutar. Moda que, incluso, se hereda. Todos estos valores son los que defiende la moda de autor y los que planteamos en Madrid es moda.

Estos meses también han dejado en evidencia los problemas de haber deslocalizado la producción.

Eso es un tema que hay que poner muy encima de la mesa. Las administraciones tienen que ser muy conscientes de que la industria textil es vital para nuestro país, no solamente está el turismo o la construcción. Desmantelar la industria textil aquí ha traído consecuencias negativas muy importantes. Lo bueno es que se ha evidenciado su relevancia y espero que eso siga para revitalizarlo. Pero esta industria ha demostrado ser muy versátil y de manera rápida se ha puesto a suplir todas esas carencias que existían. También las industrias textiles que estaban fabricando otro tipo de tejidos se han puesto a fabricar y a sacarse los certificados para producir mascarillas, con todo lo que eso conlleva. Creo que, por un lado, se ha puesto de manifiesto la solidaridad, y por otro, la ductilidad del sector.

¿Qué tiene que aportar la moda española internacionalmente?

Unos valores muy relevantes que hay que dar a conocer al exterior. Precisamente porque ya antes de que existiera el movimiento slow fashion, nuestra moda de creador ya lo era, ya tenían ese comportamiento. Además, tenemos algo muy importante que son unas artesanías que forman parte del patrimonio cultural. Son precisamente estas marcas, además, las que están haciendo que estos oficios no desaparezca. No solo eso, sino que están contribuyendo a que se hagan más contemporáneos, que innoven y se modernicen. Esa unión de moda de autor y artesanía es un valor fundamental para presentar las creaciones de estas empresas. Quedan muy pocos en Europa y somos de los pocos países que aún atesoran un patrimonio cultural importante en este sentido.

¿El auge de la artesanía está auspiciado por el mundo de la moda?

La artesanía durante mucho tiempo se ha minusvalorado, pero la moda de creador siempre ha estado ahí, siempre ha trabajado mano a mano con ella porque entendían muy bien que le estaban dando a la prenda un valor diferenciador fundamental. Los diseñadores siempre han entendido muy bien el gran valor de unirse a esos trabajos artesanos de los oficios, el valor de las manos. Son prendas hechas en producciones cortas, si usas un bordado muy especial, evidentemente no puedes hacer millones de prendas en una semana, puedes hacer pocas y en mucho tiempo. Son precisamente estas marcas las que entendían este proceso lento y ahí está el valor de estas prendas.

¿Existe un relevo generacional?

Sí, lo va habiendo. Una de nuestras labores es precisamente recalcar el glamour y la belleza que tienen estos oficios. Durante muchos años el dinero que ganaban los equipos de costureras era para que sus hijos pudieran estudiar una carrera. Ahora tenemos que enseñarles a las generaciones más jóvenes que estos oficios son maravillosos y se puede tener una buena trayectoria profesional con ellos. Un buen patronista se contrata a precio de oro, tiene trabajo en España y fuera de ella. También los bordadores o todos aquellos que trabajan con los diferentes materiales. Un ejemplo es todo el sector que hay en el sur de España con el negocio de la piel. Los oficios tienen mucho futuro, pero no solo aquí, también fuera.

¿Qué falta para competir con países como Francia o Italia?

Yo creo que ahora precisamente es nuestro momento y no tenemos que dejar de pasar la ocasión de contar los valores que tiene la moda que hacen nuestros creadores. Es nuestro momento porque nuestro discurso es justamente el de la moda lenta que se lleva ahora. No es un discurso artificial, sino inherente a estas marcas. Lo que tenemos que hacer desde asociaciones como la nuestra y desde las instituciones es poner encima de la mesa estos valores y hacer que se conozcan.

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