Los nuevos gastos hormiga, cómo controlarlos y conseguir ahorrar

En esta nueva normalidad, el entretenimiento en el hogar, la comida a domicilio o las suscripciones a plataformas se suman a las pequeñas consumiciones en los bares, los taxis o las comisiones

Los nuevos gastos hormiga, cómo controlarlos y conseguir ahorrar

Es un principio muy conveniente el que, en cualquier momento, el consumidor tiene que ser consciente de cuáles son sus gastos. Pero en una situación como la actual de crisis por la pandemia del coronavirus, en la que la incertidumbre es la única certeza, el control sobre los gastos se convierte en prioritario. Para lograr estabilidad económica y ahorrar, “hay dos vías, ingresar más o gastar menos”, explica el profesor de Estrategia y Marketing de EDEM Escuela de Empresarios, Jorge Villagrasa.

Como lo primero se presenta complicado en las circunstancias presentes, “hay que convertir el ahorro en un hábito, es decir, es un gasto fijo más”, añade Villagrasa. Y para ello, lo recomendable es que el consumidor elabore una lista de todos los gastos que tiene, momento en el que se descubren los pequeños, aquellos que a primera vista parecen no tener importancia, pero que “grano a grano vacían el saco de arena”, en palabras del citado profesor. Son los llamados gastos hormiga.

La relación de los gastos hormiga susceptibles de desaparecer y, por tanto, de ayudar a ahorrar en el presupuesto de los hogares es amplia. Al margen de circunstancias excepcionales como la que estamos atravesando, los gastos hormiga que siempre se han identificado como los más comunes son los que corresponden a pequeñas consumiciones en la hostelería, al traslado en automóvil privado o en taxi, a las cuotas mensuales de un gimnasio o de un centro de belleza o en comisiones bancarias por, por ejemplo, sacar dinero en cajeros de otra entidad (desde 50 céntimos hasta 2 euros, según el banco).

Tenerlos en cuenta para un ahorro global es clave y éstas son algunas recomendaciones a la hora de llevarlo a cabo:

  • Control de gastos gracias a la tecnología. Para cualquier tipo de gasto pequeño, aplicaciones como Fintonic, para particulares, o Nomo, para autónomos, permiten “conectarnos de forma automática a las cuentas bancarias, actualizando y agregando en tiempo real todos los movimientos. Sirven para categorizar los gastos y aplicar modelos de inteligencia artificial bastante precisos”, comenta Josep Navarro, profesor colaborador de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
  • Cesta de la compra. En el momento de acudir a un supermercado, disminuir la compra de esos productos caprichosos que acabamos de comprar por impulso, como golosinas, aperitivos, bebidas de marca alcohólicas o no alcohólicas o el último producto de la sección de cosmética promocionado en el establecimiento.
  • Aprovechar los descuentos. Sin salir del supermercado, se aconseja atender a las ofertas y promociones de cada momento. De acuerdo con un informe de AECOC, la asociación de fabricantes y distribuidores, la compra de marcas blancas ha aumentado en el último año un 23%.
  • Transporte. Prescindir del coche particular o de los taxis para desplazamientos cortos que incluso se pueden realizar a pie o utilizando otras vías como el carsharing o el motosharing, maximizando las medidas de seguridad y prevención frente a la COVID-19. Además, valorar el uso real que se hace del coche propio en relación con los gastos que éste genera hace que cada vez sean más los que apuestan por fórmulas como el renting. En concreto, cada familia española destina, de media, unos 3.700 euros al año a su vehículo, un 12,7% del presupuesto de su economía familiar, cifra que solo supera el gasto en vivienda y en alimentación. Así lo apunta la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE), que especifica que un 4,3% se destina a carburante y un 2% a las reparaciones del vehículo.
  • Revisar las facturas del hogar como las de electricidad, gas, teléfono o seguros. El profesor de la UOC recuerda que las empresas suministradoras de estos servicios suelen relanzar las ofertas comerciales a la vuelta de las vacaciones veraniegas “y es el momento de utilizar los comparadores para revisar si estamos pagando de más y cambiar de compañía o de tarifa si es necesario. También es hora de hacerse con dispositivos como termostatos o enchufes inteligentes que son baratos, se conectan a los electrodomésticos mediante wifi y, a través de aplicaciones, permiten controlar su uso desde el móvil”.
Los nuevos gastos hormiga, cómo controlarlos y conseguir ahorrar

Los nuevos gastos hormiga

La pandemia del coronavirus y sus consecuencias, como el confinamiento o el uso obligatorio de la mascarilla, ha intensificado o acelerado otro tipo de gastos hormiga. Y, al contrario, también ha reducido otros tal y como evidencia una encuesta sobre el teletrabajo en España realizada por la especialista y consultora Adriana Scozzafava y que se ha enviado ya al grupo de trabajo de innovación y digitalización del Congreso de los Diputados. En la misma, el 59% de los encuestados afirma que una de las ventajas del teletrabajo es el ahorro en gastos personales tales como desplazamientos, alimentación y ropa. La cantidad media de ahorro se situaría entre 264 euros y 1.276 euros al año si se trabajara la mitad del tiempo desde casa, recoge este estudio.

Sin embargo, la crisis sanitaria ha empujado a los consumidores a otro tipo de gastos hormiga. Entretenimiento en el hogar, comida a domicilio, suscripciones a plataformas digitales y compras por internet se han disparado desde el pasado marzo y ocupan ya un lugar importante en los presupuestos particulares. Jorge Villagrasa aconseja, de acuerdo con informes de consumo analizados en su institución y que ya están detectando las nuevas necesidades, ahorrar de la siguiente manera:

  • Aprovechar el teletrabajo para cocinar en casa y reducir así los pedidos delivery o comida a domicilio.
  • En la lista de la compra, introducir más productos congelados, que son más económicos, y más productos locales de temporada, que además son más saludables.
  • Hacer una relación de productos realmente necesarios a la hora de comprar por internet. Por ejemplo, es un hecho, confirmado por la aplicación Pulso, que el confinamiento ha disparado la adquisición de artículos de decoración y bricolaje para la casa, a veces más caprichosos, recuerda Villagrasa. 
  • Atender a los gastos en suscripciones a plataformas digitales. Es conveniente adquirir paquetes que fidelizan y paquetes por grupos.

Massimo Cermelli, profesor de Economía de Deusto Business School, comparte que ha habido “una recolocación de gastos particulares”. En un estudio realizado por su departamento tras el confinamiento en el País Vasco, “se ha detectado que, en cuanto a pequeños gastos, han bajado los de la hostelería diaria y han subido los del entretenimiento casero”. Cermelli asegura que los encuestados han empezado a ahorrar en gastos tales como gimnasios, aparcamientos y gasolina, pero que han aumentado los desembolsos en compras en la red, cartuchos para impresoras, suscripciones a plataformas y pedidos a empresas como Amazon, gastos hormiga que se pueden controlar.

Los nuevos gastos hormiga, cómo controlarlos y conseguir ahorrar
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El aumento de pequeños gastos a raíz de la pandemia preocupa a los propios consumidores y así se refleja en una encuesta internacional elaborada por la consultora Nielsen y cuyos resultados en España son los siguientes: sobre qué medidas se han tomado para ahorrar en consumos domésticos en los últimos meses, el 60,3% afirma que ha reducido el entretenimiento tanto fuera como dentro del hogar, aunque ha sido uno de los gastos que se ha disparado durante el confinamiento; el 53,2% ha gastado menos en ropa; el 43,2%, ha reducido los viajes vacacionales cortos o de fin de semana y de puentes festivos; el 42,8% ha disminuido los gastos de gas y electricidad; el 37,2% ha gastado menos en las vacaciones de verano; el 36,4% ha usado menos su vehículo particular; el 34,9% ha retrasado la compra de nuevos dispositivos como ordenadores o móviles; el 33,7% ha disminuido el consumo de comida a domicilio; el 31,6% ha cambiado sus compras a marcas más económicas; y el 28,6% ha retrasado el reemplazo de los principales artículos domésticos.

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