Las inversiones de moda: almacenes de datos y comercio internacional

Aseguradoras y fondos buscan sustitutos a los bonos

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Los inversores están sedientos de rentabilidad. Después de cinco años con los rendimientos de la deuda pública cerca del 0% o incluso en terreno negativo, los gestores de fondos y otras instituciones buscan activos que puedan ofrecer cupones del 4% o el 5% con una baja volatilidad. Entre los nuevos activos hay dos que se han puesto de moda en los últimos meses: la inversión en centros de almacenamiento de datos y en instrumentos de comercio internacional.

Estos tipos de activos forman parte de lo que se conoce como inversiones alternativas o ilíquidas. En esta categoría entra casi todo lo que no es Bolsa o bonos (ya sean gubernamentales o de empresas). Tradicionalmente, predominaban las inversiones inmobiliarias, o la compra de deuda privada, pero con los tipos cero van surgiendo cada día más formatos.


La característica principal de todos estos activos (que también incluyen la inversión en compañías no cotizadas, a través de fondos de capital riesgo) es que son menos líquidas (el inversor no puede entrar y salir en cualquier momento), tienen plazos de maduración más largos y están limitadas a clientes cualificados, con importes mínimos de inversión altos.


Las inversiones de moda: almacenes de datos y comercio internacional

La fiebre de los datos

La compra de centros comerciales o edificios de oficinas forma parte del universo de la inversión alternativa desde hace décadas. Pero ahora, se ha ampliado esta categoría con la adquisición de grandes centros de almacenamiento masivo de datos.

Las empresas de comercio electrónico, las que ofrecen servicios de almacenamiento y gestión en la nube, los bancos, la administración... cada vez más instituciones tienen necesidad de contar con una capacidad gigantesca de almacenamiento y custodia de datos electrónicos, por lo que han surgido grandes corporaciones que ofrecen este tipo de servicio.

“Las previsiones de demanda de servicios de almacenamiento, lejos de menguar con la crisis del coronavirus, han aumentado en toda Europa. Para 2020 harán falta 60 millones de zettabytes en todo el mundo, y en 2023 se llegará a 120 millones”, explica un informe de la gestora de activos Principal.

Las cifras de estos volúmenes de almacenamiento son mareantes. Un terabyte (que equivale a 1.024 giga bytes) es la unidad de almacenamiento doméstico más utilizada ahora. Pues bien, un zettabyte equivale a 1.000 millones de terabytes.

Una categoría que no para de crecer

  • Aviones. La gestora Dunas Capital captó 100 millones de euros para crear un fondo de capital riesgo que se dedicara a comprar aviones y alquilárselos, por medio de leasing, a las compañías que tuvieran necesidad. El vehículo se ha comercializado a través de la red de banca privada de Andbank.
  • Cine. Dunas también ofrece la posibilidad de invertir, a través de un fondo, en la producción de películas. En este caso, la clave son las ayudas públicas a la producción cinematográfica, que garantizan que los inversores van a poder recuperar la mayor parte de su inversión.
  • Infraestructuras. La búsqueda de recursos de inversores privados para la financiación de grandes infraestructruras públicas lleva funcionando desde hace décadas. Autopistas, gaseoductos, presas... que se financian atrayendo fondos de inversores institucionales (capital riesgo, aseguradoras, bancas privadas...). En los últimos años, la gran novedad es el auge de financiación de parques eólicos y huertos solares.
  • Patentes. Hay incluso algunos fondos de capital riesgo que están especializados en adquirir patentes a inventores, para ayudarles a conseguir financiación para poder desarrollar su proyecto empresarial. En Luxemburgo ya hay varias firmas especializadas en este tipo de inversiones.

En Europa, los principales centros de almacenamiento masivo de datos se concentran en Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín.

“La inversión en este tipo de infraestructuras es especialmente atractiva porque la demanda es creciente, porque los arrendatarios son muy estables y porque los retornos que están ofreciendo están entre el 4,8% y el 5,2% anual”, apuntan desde Principal.

Los contratos de explotación de este tipo de almacenes suelen tener una duración mínima de 10 años. Su demanda va a seguir aumentando a medida que haya más y más familias con acceso a internet, con múltiples dispositivos con conexión wifi y con más negocios apostando por la venta electrónica.


Comercio internacional

Santander Asset Management, la gestora de fondos de Banco Santander, es una de las firmas que está apostando de manera más decidida por los activos alternativos. Ha creado una unidad específica, liderada por Borja Díaz Llanos, y la semana pasada fichó a un gestor para iniciar un fondo con un nuevo tipo de estrategia.

Bertrand de Cominges será el encargado de pilotar la estrategia de inversiones en títulos de comercio internacional, una categoría de activos casi virgen en España.

Tradicionalmente, los bancos financiaban este tipo de transacciones por medio de créditos documentarios y garantías transfronterizas, así como la financiación de exportaciones e importaciones. Sin embargo, en los últimos años están virando su posición en este segmento para convertirse en originadores de operaciones, que luego comercializan entre otros inversores (tal y como ocurre en los créditos sindicados).

Entre las operaciones estructuradas hay créditos comprador y suministrador, prefinanciaciones de exportación y garantías técnicas.

“El aumento de los requerimientos regulatorios para la banca ha provocado que estos reaccionen de dos formas. De un lado, convirtiéndose en originadores y distribuidores de operaciones con productos de comercio internacional estructurados, para reducir su exposición final a este tipo de negocio. Y por otro lado, centrándose en los clientes más vinculados y con menores riesgos regulatorios, lo que ha dejado fuera a muchas empresas pequeñas y medianas”, explica un informe de la firma Cambridge Associates.

Una de las ventajas de este activo es que tiene una baja correlación con la evolución de los mercados financieros, presenta una baja volatilidad y unos retornos atractivos, explican desde S&P Global Market Intelligence.

En los últimos años han surgido unos 20 fondos especializados en este tipo de activos, con rentabilidades anuales entre el 5% y el 10%.

“Los activos de comercio internacional son autoliquidables, están diseñados a prueba de recesiones y no se ven influenciados por la política de bajos tipos de los bancos centrales”, apunta Fasil Nasim, socio de Audentia Global.

Eso sí, los importes mínimos de inversión, como ocurre con los centros de almacenamiento de datos, suelen superar los cinco millones de euros por lo que, el inversor particular, solo puede acceder a estos productos de forma indirecta, si el gestor de su fondo de inversión o la aseguradora con la que trabaja invierten estos nuevos tipos de activos.

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