La rentabilidad de la banca y la estabilidad financiera

Dependerán de que la recuperación sea sólida, y eso depende de que haya reformas estructurales y un plan de consolidación fiscal creíble y ambicioso.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, y el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, hicieron este martes un completo diagnóstico de los riesgos para la estabilidad financiera y para la rentabilidad de la banca que conlleva la crisis del coronavirus y su negativo impacto económico sin precedentes. La acción de las autoridades económicas, con una política monetaria laxa, flexibilización regulatoria, avales para la financiación y medidas compensatorias de rentas, entre otras, han permitido amortiguar por ahora los riesgos para la estabilidad financiera, pero no hacerlos desaparecer.

En el caso español, las empresas y los hogares han llegado a esta crisis con menos deuda y más colchones de liquidez, salvo en algunos segmentos más frágiles. Mientras, el Estado ha llegado en mucho peor situación de partida, con un nivel de deuda ya muy alto al no haber aprovechado los últimos años de bonanza para una consolidación fiscal que era ya entonces muy necesaria.

Los bancos afrontan esta crisis mucho más fuertes en cuanto a solvencia, pero heridos en su rentabilidad, capitalización bursátil y perspectivas de negocio. En general, han podido arrimar el hombro y responder a esta crisis con aumentos de crédito a la economía real. Esta vez no han sido el problema, sino parte de la solución, al menos de momento, como han resaltado varios banqueros. Pero a medida que finalicen moratorias y carencias, la calidad del crédito en los balances de los bancos se va a deteriorar. La crisis del coronavirus, además, está erosionando aún más la ya mermada rentabilidad de los bancos con la necesidad de provisiones y saneamientos adicionales.

Hay distintas respuestas para hacer frente a esa caída de la rentabilidad. Guindos puso el acento claramente en las fusiones. Cos compartió que existe margen para alguna consolidación que contribuya a hacer que las entidades, y el sistema en su conjunto, sean más resistentes, pero puso más el acento en invertir en nuevas tecnologías, reducir costes operativos, ganar eficiencia y reorientar su negocio crediticio hacia los segmentos con mayores márgenes. Las fusiones no son la panacea, como ha señalado algún destacado banquero.

Los supervisores deben vigilar para que la crisis no dañe severamente al sector financiero y con ello agrave la propia crisis. Pero al final, la estabilidad y solidez financieras dependerán de que la recuperación sea lo más sólida posible, para lo que es necesario apoyar la modernización de la economía, promover una agenda de reformas estructurales y un plan de consolidación fiscal creíble y ambicioso.