Una auditoría revela pérdidas superiores a 4.000 millones en Novo Banco

El banco ha recibido inyecciones de capital por unos 3.000 millones de euros

Perdidas Novo Banco
Oficina de Novo Banco en Lisboa

Una auditoría realizada sobre las actividades del Banco Espírito Santo (BES) y Novo Banco, propiedad del fondo estadounidense Lone Star (75% del capital) y del Estado portugués (25%), arroja pérdidas superiores a los 4.000 millones de euros, según informó hoy el Ministerio de Finanzas portugués.

Novo Banco nació en agosto de 2014 tras la quiebra del BES y la auditoría de Deloitte ha analizado operaciones realizadas entre el año 2000 y diciembre de 2018.

La auditoría revela pérdidas por 4.042 millones atribuibles, en su mayoría a operaciones de crédito fallidas y actividades con subsidiarias realizadas por el BES que fueron transferidas a Novo Banco.

El Gobierno remitirá a la Fiscalía General esta auditoría que ya ha sido enviada también a la Asamblea de la República, al Banco Central Europeo, al Banco de Portugal y al Fondo de Resolución, entre otras entidades.

En los últimos tres años, el Novo Banco tuvo que recibir casi 3.000 millones de euros en inyecciones de capital, parte de los cuales proceden de préstamos del Estado.

Estas inyecciones se realizan a través del llamado mecanismo de capital contingente, un instrumento que se activa para hacer frente a las pérdidas derivadas de los activos problemáticos heredados del BES.

El pasado mes de mayo, Novo Banco estuvo en el centro de la polémica tras recibir una inyección de capital de 1.035 millones de euros, 850 de un préstamo del Estado, antes de que se conociesen las conclusiones de la auditoría.

El primer ministro de Portugal, António Costa, llegó a asegurar en el Parlamento que no se realizaría dicha inyección hasta tener los resultados del informe, sin saber que el pago se había ejecutado un día antes con autorización del Ministerio de Finanzas, cuyo titular era entonces Mário
Centeno, que dejó dicho cargo y el de presidente del Eurogrupo a principios de junio pasado.

En el primer semestre de 2020, esta entidad perdió 555,3 millones de euros, un 38,8 % más que un año antes, penalizada por el impacto de la pandemia y una evaluación independiente de su exposición a fondos de reestructuración.

En el último año salieron 138 trabajadores del grupo, que emplea a 4.855 personas, y se cerraron 15 sucursales.

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