Buffett compra barato dobles de Berkshire... pero ojo al largo plazo

La tesis es inteligente y tal vez algo narcisista, mas puede atraparlo en la trampa de valor japonesa

Warren Buffett, fundador de Berkshire Hathaway.
Warren Buffett, fundador de Berkshire Hathaway. reuters

Los yenes baratos de Warren Buffett le han ayudado a comprar varias empresas japonesas similares a la suya. Su conglomerado de 521.000 millones de dólares, Berkshire Hathaway, ha invertido en cinco grandes firmas de importación y venta de materias primas de Japón. Es un movimiento atípico que explota los baratos costes de préstamos del país para comprar participaciones en mini-Berkshires con descuento. En ese sentido, la tesis es inteligente y tal vez un poco narcisista. El riesgo es que encierra a Berkshire en la infame trampa de valor de Japón.

El anuncio probablemente explica por qué Berkshire comenzó de repente a emitir miles de millones de dólares en bonos denominados en yenes el año pasado. Los datos de Refinitiv muestran que la compañía tiene ahora alrededor de 625.000 millones de yenes (6.000 millones de dólares) en circulación, aproximadamente el valor del 5% de las participaciones que ha comprado en Itochu, Marubeni, Mitsubishi, Mitsui y Sumitomo.

Esa deuda salió barata, gracias a los increíblemente bajos tipos de interés de Japón. El tramo de 30 años que Berkshire emitió en septiembre de 2019 pagaba un mísero cupón del 1,108%, y aun así encontró compradores.

Un apalancamiento tan asequible podría ayudar al Oráculo de Omaha a generar retornos. La publicación de las compras ya ha inflado las acciones de sus objetivos entre el 4% y el 9% en el día. Y podrían ser gangas, dado que sus valoraciones se han visto golpeadas por la guerra comercial, la pandemia y la recesión.

Todas, excepto Itochu, cotizan con descuento sobre el valor contable, y generan fuertes flujos de caja. Podrían beneficiarse de la flexibilización monetaria y la inversión en infraestructuras, si el sucesor del primer ministro saliente Shinzo Abe continúa, o redobla, sus políticas económicas. También existe la posibilidad de recompra, ya que las corporaciones japonesas sufren cada vez más presión de los inversores y el Gobierno para mejorar los rendimientos del capital.

Pero el largo plazo parece más embarrado. Las nuevas posiciones de Buffett conllevan riesgo de cambio de divisas. Y pocos son optimistas sobre las perspectivas a largo plazo del yen dada la pesada carga de deuda pública de Japón, ahora al 240% de la producción, o el envejecimiento de su población.

La actividad de estas compañías se extiende a lo largo de sectores dispares, desde infraestructuras a químicos o inmobiliarios, lo que las hace difíciles de valorar, y aburren a los inversores minoristas, lo que explica los descuentos en la cotización.

La mayoría de ellos han tenido un rendimiento inferior al índice de referencia Topix durante la última década. Buffett difícilmente sería el primer inversor extranjero seducido por acciones japonesas de aspecto barato que se mantienen obstinadamente por debajo de su precio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías