Redes 5G, por una España competitiva

Tendrá impacto en todos los sectores, como ya estamos observando

en la seguridad o los servicios financieros

Cartel del 5G en una tienda de Londres.
Cartel del 5G en una tienda de Londres. efe

Dada la situación excepcional en la que se encuentra España y la mayoría de países, provocada por el Covid-19, el despliegue de redes 5G está sufriendo un parón. El Consejo de Ministros aprobó el pasado 23 de junio una nueva fecha, el 31 de octubre de 2020, con el objetivo de finalizar el proceso de liberación de la banda de 700 MHz, conocido como Segundo Dividendo Digital. Este proceso, en el que se liberan las frecuencias asignadas a los canales de televisión, tiene el objetivo de que puedan ser utilizadas para desplegar las futuras redes 5G.

La crisis del coronavirus también provocará que las redes 5G que estaban muy focalizadas en la industria 4.0 se centren también en el sector sanitario y en la ciudadanía. En el futuro esta tecnología será imprescindible y su despliegue ayudará a afrontar mejor las crisis económicas impulsando la transformación digital en sectores clave.

Existe una gran preocupación sobre cómo afectará el 5G a la salud, pero la realidad es que los estudios realizados por la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP) y avalados por la OMS son concluyentes en que la radiación de las ondas 5G no es perjudicial. Cuando usamos un móvil solo recibimos un 1% de la radiación permitida por la ICNIRP, institución que establece los rangos seguros de emisión de frecuencias.

En países como Reino Unido se han producido actos vandálicos contra torres 5G. Ya ocurrió en su día con la telefonía móvil, con noticias que relacionaban las antenas con un impacto negativo sobre la salud, y después todo quedó en nada.

En 2021 los grandes operadores entrarán en la competición de la quinta generación, pues ya se han sumado a ofrecer tarifas de datos ilimitados, imprescindibles por el elevado consumo de datos de esta tecnología. España debe aprovechar que es el primer país europeo en despliegue de fibra hasta los hogares y el tercero del mundo, encabezando el número de proyectos y pruebas piloto 5G en Europa, con 31 de las 233 iniciativas que se están llevando a cabo. Una posición de ventaja que debe consolidar la transformación digital de nuestra economía y la recuperación del crecimiento y el bienestar, siendo el motor de cambio de nuestro modelo productivo.

Deberíamos considerar el 5G como una de nuestras principales prioridades políticas, como está haciendo China, para estimular la economía. Por su parte, los grandes operadores, a pesar de la crisis y el reenfoque del mercado hacia el low cost con las consecuentes perspectivas de malas cuentas, tendrán que afrontar grandes inversiones pensando en el futuro.

La Comisión Europea calcula que los sectores donde se desarrolle el 5G obtendrán unos beneficios superiores a los 100.000 millones de euros al año y una importante creación de empleos, siendo un activo fundamental para que sean sostenibles y competitivos.

La implantación del 5G en España requerirá de una inversión mínima de unos 5.000 millones de euros, según fuentes del sector de las telecomunicaciones, más el desarrollo de nuevos servicios y productos que también necesitarán inversiones. A pesar del esfuerzo inicial, España obtendría unos beneficios indirectos de 14.600 millones de euros, teniendo en cuenta solo los sectores de automoción, transporte, salud y utilities (servicios básicos).

En el mundo rural impulsará una agricultura y ganadería más inteligentes, contribuyendo a la reducción de la brecha digital y a la disponibilidad de servicios públicos digitales en toda nuestra geografía. El confinamiento nos ha demostrado también que la educación tiene que estar lista para ofrecerse a distancia, siendo necesaria la migración de la escuela tradicional a la electrónica. Un cambio que requiere más capacidad de la red.

Salto en la industria

El 5G mejorará servicios, como las plataformas de entretenimiento, gracias a su mayor velocidad y menor latencia. Sin embargo, en el sector industrial es donde se verá un salto exponencial y los países que sean más eficientes en su implantación saldrán reforzados. El 5G permitirá el desarrollo de tecnologías como la conducción autónoma, y los primeros sectores que aprovecharán sus posibilidades son aquellos ya consolidados. Es el caso de la industria, la logística y el transporte, donde la robotización mejorará su capacidad productiva. De igual manera, la realidad virtual y aumentada podrán explotar al máximo sus posibilidades y muchos sectores se beneficiarán.

También contribuirá a áreas vitales, como la salud, mejorando la asistencia médica a distancia y la posibilidad de usar el big data como alerta ante posibles brotes víricos. La realidad virtual de alta calidad aportará grandes beneficios al estudio de enfermedades y tratamientos de forma remota, con dispositivos que generarán información que detectará cualquier problema relacionado con la salud humana.

La capacidad de gestión de millones de datos y poder compartirlos con algoritmos adecuado ha sido una de las claves del éxito de países como Corea del Sur o Taiwán para controlar la pandemia del coronavirus, permitiéndoles localizar y aislar rápidamente focos de contagio y rastrear los contactos. La red 5G será vital para mejorar el tiempo de respuesta sanitaria.

En definitiva, el 5G tendrá impacto en todos los sectores y ya lo estamos observando en ámbitos como el de la seguridad o los servicios financieros, y en el blockchain. El poder gestionar millones de dispositivos en tiempo real será esencial para el desarrollo de nuevos servicios que beneficiarán a nuestra sociedad. Nos encontramos ante la mayor oportunidad para conseguir una España competitiva en el futuro inmediato.

José María Torres es presidente ejecutivo de Grupo Numintec