La Abeconomía sobrevivirá a Abe, pero también los problemas de Japón

El próximo primer ministro tendrá dificultades para superar las tendencias demográficas a largo plazo

Shinzo Abe dimision
Shinzo Abe, el viernes. AP

Puede que Shinzo Abe se vaya, pero la Abeconomía se quedará. El primer ministro de Japón, que llevaba mucho tiempo en el cargo, renunció el viernes. Dos de las tres flechas de sus reformas homónimas están bien establecidas. La tercera, la flecha del crecimiento, ha volado menos alto. El próximo primer ministro tendrá dificultades para superar los desafíos de la actual pandemia y las tendencias demográficas a largo plazo.

Una enfermedad inflamatoria crónica de larga duración ha dejado a Abe, de 65 años, incapaz de hacer su trabajo. Aunque dos visitas recientes al hospital habían avivado los rumores de una dimisión, las noticias de un anuncio inminente hicieron que el índice bursátil de referencia de Japón bajara más de un 2%. El yen se fortaleció, por su parte. Estos movimientos sugieren que los inversores temen que el sucesor de Abe traiga menos crecimiento y más deflación.

Tales preocupaciones parecen exageradas, o al menos prematuras. El impulso actual de las flechas monetarias y fiscales de la Abeconomía es demasiado fuerte para una corrección a mitad de vuelo.

En el lado monetario, el jefe del banco central, Haruhiko Kuroda, probablemente mantenga el curso expansivo en el control de la curva de rendimiento y los tipos de interés negativos. Fiscalmente, el próximo Gobierno no tendrá razones para revertir el paquete de estímulo masivo de Abe, equivalente al 40% del PIB.

Sin eso, los confinamientos antipandémicos y la débil demanda mundial, que trajo una tasa anualizada de disminución del 27,8% del PIB en el trimestre abril-junio, podrían traer el tipo de recesión que podría amenazar el dominio del Partido Liberal Democrático de Abe.
La trayectoria de la flecha de crecimiento es más incierta. El objetivo de inflación del 2% de los precios al consumidor del Banco de Japón parece tan fuera de rango como siempre, mientras que el crecimiento del PIB real ha decepcionado.

La reticencia de las empresas a aumentar los salarios o a gastar sus enormes pilas de dinero sigue siendo fuerte. Aun así, Abe puede sentirse satisfecho con las modestas mejoras en buen gobierno corporativo y con cierto aumento de la participación femenina en la fuerza de trabajo.
La dura realidad demográfica haría que el próximo primer ministro eligiera un objetivo de crecimiento más alcanzable. Es difícil imaginar una gran expansión a partir de una población en edad de trabajar en declive, con una reducción del 0,5% en el año terminado en octubre de 2019, con el grupo de menores de 15 años reduciéndose en un 1,3%.

La Abeconomía puede perdurar mucho tiempo después de Abe, pero también lo harán los dolores de cabeza de Japón.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías