Mukesh Ambani, un Rockefeller inconformista

Ha mejorado la competencia en las telecomunicaciones indias, pero ahora se teme que acumule demasiado poder

Mukesh Ambani, presidente de Reliance Industries.
Mukesh Ambani, presidente de Reliance Industries. reuters

Todo se reduce a una persona. Mukesh Ambani, el hombre más rico de India, está emergiendo como un John D. Rockefeller moderno. El industrial americano amasó una enorme riqueza y poder a través del cártel del ferrocarril y la energía que construyó en el siglo XIX. La Standard Oil acabó disuelta, dando lugar a la ley antimonopolio de EE UU. Para Ambani, los datos son el nuevo petróleo. Sus Reliance Industries, de 185.000 millones de dólares, ya comprenden el mayor operador telefónico de India, Jio, además del mayor minorista. Y con el respaldo de los propios monopolistas tecnológicos de EE UU, podrá acumular poder hasta que le digan que se detenga.

Un consumidor indio adinerado puede pasar un día gastando mucho en Reliance. Se informa en CNBC TV18, CNN News18 o Forbes India, a través de las aplis de Jio en un JioPhone, en la red móvil de Jio. Se conecta con un familiar a través de JioMeet (tipo Zoom) y compra entradas de cine en BookMyShow a través de una conexión de banda ancha JioFiber. Compra un juguete en Hamleys o moda en Trends. Hace la compra en un Reliance Smart, llena el depósito en una gasolinera Reliance, hace un pedido online en JioMart y ve un partido de críquet de los Mumbai Indians.

Tal expansión está provocando náuseas en algunos, como los banqueros, que se quejan de que está diezmando la competencia. Facebook y Google, que contribuyeron a una reciente ampliación de capital de 20.000 millones de la unidad digital Jio Platforms, cooperarán en sistemas de pagos y otros proyectos con Ambani. Se suponía que Amazon iba a plantar competencia, pero está sopesando comprar una participación en Reliance Retail.

Una visión más generosa presenta a Ambani como un bienvenido inconformista que sacude industrias arraigadas y mantiene con los pies en la tierra a las empresas establecidas. Jio, lanzada como teleco hace cuatro años, aceleró el despliegue de 4G en un país donde los cortes de llamadas son la norma. Los costes de los datos en India son ahora los más baratos del mundo, en vez de los más caros. Jio ha ganado casi 400 millones de abonados, ayudada por sentencias judiciales contra las endeudadas Bharti Airtel y Vodafone Idea. El regulador también ayudó, permitiendo a Jio proveer servicios gratuitos durante cerca de un año. De unos 10 operadores privados, apenas quedan 2 y medio. En la venta minorista online, Ambani está alcanzando a rivales más establecidos como Amazon y Flipkart (Walmart).

Pero Reliance está comenzando a caminar por una fina línea. En comercio minorista, es la primera en tiendas físicas, y ha acordado comprar la segunda, Future Group. No importa que ya sea cuatro veces mayor que ella y más grande que todos los demás grandes minoristas combinados. Otro objetivo es Urban Ladder, la respuesta online de India a Ikea. Es más, Reliance es comprador potencial del negocio indio de TikTok.

Incluso si despiertan las autoridades de competencia, evaluar su dominio no es fácil. La cuota de mercado es solo un indicador. Ambani obtiene casi un dólar de cada cuatro gastados en la venta al por menor formal. Pero los consumidores seguirán teniendo alternativas, incluidas las precarias tiendas informales familiares que dominan el comercio, que mueve en total 822.000 millones.

Podría decirse que Ambani está empezando a desarrollar la escala y los hondos bolsillos necesarios para competir con los gigantes minoristas respaldados por Occidente, y que está dando poder a los dueños de las tiendas pequeñas para que sobrevivan poniéndolas online, por lo menos a través de JioMart, de modo que las autoridades de competencia que actúen ahora también corren el riesgo de obstaculizar la innovación local.

Las cosas no están mejor en mercados más desarrollados. El poder acumulado por los gigantes de Silicon Valley atrae mucha atención, pero no ha sido controlado o limitado con eficacia. China ha advertido sobre las prácticas monopolísticas, pero ha permitido que prospere el casi duopolio de Alibaba y Tencent.

El banco central de India ha instado a una investigación antimonopolio sobre la filial de servicios de pago de Reliance, pero ya es tarde para dar cabida a nuevos participantes. Y Nueva Delhi, al igual que Pekín, podría descubrir que es más fácil controlar a un menor número de actores nacionales.

Ambani tampoco es el primero en disfrutar de tal dominio en India. Las empresas estatales han marcado el camino desde la independencia de la nación en 1947, burlándose de la arcaica Ley de Monopolios, que fue sustituida por la Ley de Competencia en 2002. Mientras, la familia Tata se dedica al negocio del acero, la sal, los coches, el té, los hoteles, las joyas o la TV por satélite. Quiere comprar Air India, el recordatorio de la ineficiencia india que quiere privatizar el Gobierno. Y pocos se quejan o se preocupan de que Maruti Suzuki venda más de la mitad de los vehículos de pasajeros del país.

Los negocios de Ambani, con un fuerte respaldo de los inversores, lo convierten en la estrella del momento. Y aunque probablemente esté lejos la hora en que los antimonopolio representen una amenaza significativa para su imperio, aún podría tener algún tropiezo. Ha tenido un éxito asombroso en las telecomunicaciones, pero no hay garantía de que pueda replicarlo en todas partes: las primeras críticas de JioMart son pobres y la propia Reliance ha tenido problemas para presentar sus resultados en JioMeet. Desde Yahoo a Myspace, hay un montón de grandes marcas globales de tecnología que se han desvanecido solas. Pero con los políticos indios impulsando cada vez más la idea de una nación autosuficiente, hay muchas posibilidades de que un Ambani sin control, como Rockefeller, eche a perder la competencia.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías