Las renovables, un yacimiento abierto para los inversores

El mapa futuro es aparentemente claro para las renovables, pero puede emborronarse si las valoraciones se disparan artificialmente

El interés de los fondos y de las propias empresas del sector por hacerse con activos o proyectos de energías renovables, contrastado en las últimas operaciones realizadas en España, confirma una renovada intención de apostar por el sector, tras la crisis de las primas, y está animado por los planes de descarbonización del Gobierno. Como consecuencia de esto, en la Bolsa, lejos de ser una moda pasajera, se ha convertido en una tendencia que ya el pasado ejercicio consiguió rentabilidades de dos dígitos en los valores ligados al sector de las energías limpias. En lo que va de año, y pese a las dificultades derivadas de la pandemia, esta evolución continúa al alza, de manera que valores como Siemens Gamesa e Iberdrola aparecen entre los más alcistas del Ibex, mientras que los que cotizan en el continuo confirman esa fortaleza.

No se trata de un fenómeno local, porque los planes de descarbonización a nivel europeo sirven igualmente de impulso a una tendencia que respalda al sector de energías renovables de la Unión Europea en su conjunto, a lomos del apoyo social y político. Y el marco no es para menos. El Acuerdo de París (reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 con respecto a las de 1990 por los países de la UE) apuesta definitivamente por la transición energética, igual que el peso que se espera para su apoyo del fondo de reconstrucción comunitario de 750.000 millones.

A la vista de ese positivo marco, y aunque vean que las valoraciones empiezan a estar ajustadas, esta evolución se mantendrá a medio plazo. El índice europeo de energías renovables (Erix), que agrupa a las diez empresas de mayor capitalización del sector en Europa, gana un 28% en lo que va de año, una jugosa rentabilidad que sube hasta superar el 30% en los tres últimos meses.

El atractivo del sector seduce a fondos y bancos de inversión internacionales y los negocios basados en la batalla contra el cambio climático y el modelo económico bajo en emisiones de carbono ya son un yacimiento a cielo abierto y una nueva norma para los inversores.

Compañías de construcción de infraestructuras de energías renovables o equipos de generación presentan un futuro ante el que los analistas aconsejan ser selectivos. La transformación ecológica de las economías es contemplada como una solución a la necesaria recuperación de las economías tras la tan deseable como por ahora incierta salida de la crisis del Covid-19. El mapa futuro es aparentemente claro para las renovables, pero puede emborronarse si las valoraciones se disparan artificialmente. En el ámbito corporativo, las elevadas valoraciones alcanzadas en las últimas operaciones deben servir como una señal de advertencia.