Coyuntura

Japón entra en recesión con una caída del PIB del 7,8% en el segundo trimestre

La economía ya se contrajo un 0,6% entre enero y marzo

Compradores hacen cola en un centro comercial de TOkio.
Compradores hacen cola en un centro comercial de TOkio. AP

El producto interior bruto (PIB) de Japón cayó un 7,8 por ciento entre abril y junio en comparación con el trimestre anterior, lo que supone su tercer retroceso consecutivo y se debe sobre todo al impacto de la pandemia, según informó hoy el Gobierno.

La contracción durante el segundo trimestre del año sucede a la del 0,6% registrada entre enero y marzo, cuando la tercera economía mundial entró en recesión técnica. En comparación con el segundo trimestre de 2019, el PIB de Japón retrocedió un 9,9 %, según la primera estimación publicada este lunes por la Oficina del Gabinete del país asiático.

El descenso trimestral supera al del 4,8% que sufrió la economía nipona en el primer trimestre de 2009 en plena la crisis financiera global desencadenada por el colapso de Lehman Brothers, y es el mayor registrado desde 1955, según dijo un funcionario de la Oficina del Gabinete a los medios locales.

El PIB japonés volvió a resentirse así por las restricciones económicas aplicadas con motivo de la pandemia, y en particular por el estado de alerta sanitaria que fue declarado en todo el país entre mediados de abril y finales de mayo y que supuso en la práctica el cierre o reducción de actividades de numerosos negocios.

Durante ese período, además, las autoridades japonesas recomendaron a los ciudadanos quedarse en casa salvo para desplazamientos esenciales, lo que acarreó una acusada reducción del consumo doméstico.

El gasto de los hogares, que supone más de la mitad del PIB del país, se contrajo un 8,2% entre abril y junio en comparación con el trimestre anterior. Las exportaciones de bienes y servicios, otro de los pilares de la economía japonesa, se desplomaron por su parte un 18,5 % en línea con la caída de la demanda global.

En este apartado también se incluye el gasto de los visitantes extranjeros, que a su vez se ha reducido hasta mínimos debido a las restricciones fronterizas que aplica Japón con motivo de la pandemia. La inversión de capital disminuyó por su parte un 1,5%, en el contexto de incertidumbre que afrontan las empresas japonesas por la coyuntura doméstica y global.

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