Distribución

La Sirena volvió a beneficios en 2019 después de tres años en pérdidas

Se anotó un ingreso extra de 13 millones de la valoración de un préstamo

La Sirena volvió a beneficios en 2019 después de tres años en pérdidas

La cadena de tiendas especializadas en alimentación congelada, La Sirena, obtuvo su primer beneficio en tres años durante el ejercicio contable 2018-2019, que finalizó en abril del año pasado y cuyas cuentas anuales acaba de depositar en el Registro Mercantil.

La compañía catalana, con una red de tiendas repartida sobre todo entre Cataluña y Madrid, registró una ganancia de 1,9 millones de euros, frente a los 5,6 millones perdidos en el ejercicio anterior.

Una vuelta a la rentabilidad que, sin embargo, no vino impulsada por la mejora en el negocio. Sus ingresos crecieron pero de manera tímida, cerca de un 1% hasta llegar a los 151 millones de euros y, de hecho, su resultado de explotación empeoró, pasando de un negativo de 3,6 millones en el ejercicio 2017-2018 a otro de 8,6 millones, que la compañía explica por un incremento puntual en los costes de personal derivados de un mayor índice de absentismo; el incremento de los costes de electricidad y un incremento en la inversión en publicidad.

La clave para entender la vuelta a beneficios de La Sirena está en la anotación como ingresos financieros de una partida de 13,2 millones, una cifra que surge de una valoración de un préstamo aportado por su único accionista que ascendió a 28,5 millones. Estos se dividieron en un préstamo participativo de seis millones, un crédito de 21,6 y unos intereses devengados no liquidados de 856.000 euros. “El objetivo de dicha aportación fe la de incrementar la solidez financiera y patrimonial de la sociedad”.

La Sirena presentó en septiembre del año pasado su plan de negocio para los próximos cinco ejercicios, que contempla una inversión de 25 millones de euros que irán destinados, sobre todo, a reformas de establecimientos y a la apertura de nuevas tiendas, entre 10 y 15 al año, principalmente en Madrid, donde la empresa ha identificado un amplio potencial de crecimiento. La compañía, que designó a Jorge Benlloch como director general, aspira a doblar el ebitda y llegar a 192 millones de euros en ventas al final de ese plan de negocio.

Para ello, además de la apertura de tiendas, tiene previsto centrar sus esfuerzos en el desarrollo de platos preparados y en la asociación con grandes superficies para vender en ellos sus productos propios.

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