La inversión en la segunda residencia, en cuarentena

Antes de un posible repunte súbito, es una ocasión para quien la desee para uso propio o para alquiler

La epidemia del coronavirus ha cambiado los parámetros de la inversión financiera, con recortes en las valoraciones de las compañías muy severos. Pero ha trastocado también el comportamiento del mercado de la vivienda, y especialmente el de la segunda residencia, que tiene por su propia naturaleza un carácter más secundario. La avidez por este tipo de activo se ha incrementado en la búsqueda por parte de las familias de lugares ajenos a las grandes urbes para esquivar ulteriores procesos de confinamiento poblacional y combatir esta o ulteriores epidemias similares mientras se teletrabaja, aunque no parece que llegue al extremo de que la España vaciada vaya a llenarse por este fenómeno. En todo caso, se ha apreciado un repunte tanto de ventas como de precios en lugares del interior cercanos a las grandes ciudades que nunca sospecharon sus moradores que ocurriría. Y parece aventurado considerar que tal reacción tenga la consistencia suficiente como para que se convierta en una tendencia a consolidar; más parece un episodio pasajero.

Pero el Covid-19 sí ha mermado la compraventa de casas en la costa por dos cuestiones directamente relacionadas por la pandemia. Hay un descenso de demanda de nativos por la crisis de la economía, se ha desviado renta al ahorro y ha contraído la inversión, como una reacción precautoria lógica; y se ha paralizado la demanda de casas por parte de los extranjeros en los destinos turísticos, que durante 2019 absorbió nada menos que una de cada cinco operaciones del mercado. El confinamiento en todos los países emisores de turistas y la especial intensidad con la que el virus se ha cebado con España han contribuido a secar una buena parte del mercado inmobiliario en este primer semestre del año. En realidad, el mercado inmobiliario está también en cuarentena: se ha secado casi por completo por la falta de visibilidad sobre cómo se comportará la economía en los próximos años, tal como demuestra la caída de precios agregados del mercado desde marzo, con descensos del 2%.

Este parón de actividad y de precios ha sido también más pronunciado en las zonas costeras por las características de los compradores. Pero los analistas estiman que la recuperación también comenzará por ellas porque la demanda de los extranjeros se recuperará en cuanto esté superado el Covid-19 (que se superará como todo se ha superado hasta ahora), y habrá una pequeña explosión de operaciones aprovechando tanto la demanda embalsada como la caída previa de las valoraciones. Por tanto, antes de que tal súbito repunte aparezca, es una ocasión para quien tenga entre sus objetivos de inversión la adquisición de una segunda residencia, ya sea para uso propio o para alquiler.