La falta de competencia lleva al oro a máximos históricos

Las rentabilidades negativas de la deuda y la debilidad del dólar allanan el terreno

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Por primera vez en la historia, esta semana la onza de oro ha superado la barrera de los 2.000 dólares. El jueves la onza alcanzó su nivel más alto jamás registrado: los 2.063,55 dólares por unidad. El viernes cayó hasta los 2.028,33 lo que significa que en lo que va de año, el metal se ha revalorizado un 33,68%, un alza que supera con creces la rentabilidad de cualquiera de los grandes índices bursátiles del mundo. Ni siquiera el todopoderoso Nasdaq con sus titanes tecnológicos es capaz de competir.

El precio del considerado como valor refugio por excelencia se ha visto beneficiado por la incertidumbre que ha provocado el Covid-19 en los mercados, si bien, esto no ha sido así a lo largo de todo el año. En el momento de mayor pánico, la necesidad de los inversores de cubrir sus posiciones ante el desplome de otros activos provocó que el oro también perdiera valor. El 19 de marzo, el oro marcó su nivel mínimo en 2020 con la onza en 1.471,25 dólares por cada unidad. Desde entonces, acumula una subida del 37,86%.

Detrás del espectacular rally, además de la ya consabida incertidumbre, se encuentra una abrumadora falta de competencia. Según Jack Janasiewicz, portfolio manager en la gestora de fondos de inversión Natixis Investment Managers, uno de los principales inconvenientes del oro ha quedado completamente desterrado en la situación actual. “Como el oro no produce rendimientos, este siempre ha sido un argumento en contra para mantener el activo. Con las tasas nominales de los títulos de renta fija tradicionales tan bajas y los rendimientos reales ahora negativos ese argumento ya no es un viento en contra”, explica.

El experto afirma que no solamente se están viendo rendimientos cada vez más negativos, sino que semana a semana, el número de bonos en los que literalmente se pierde dinero al prestarlo no hace sino aumentar. “Esto ejerce más presión alcista sobre los activos de refugio alternativo como el oro, ya que los inversores buscan un medio para preservar el valor en lugar de uno que ve su valor erosionado por la inflación cada día”. En este contexto, Janasiewicz opina que desde la perspectiva de la construcción de una cartera de inversión, cada vez tiene menos sentido echar mano de la renta fija para usarla a modo de contrapeso del riesgo de la renta variable.

Con la renta fija fuera de juego, el oro ha recibido un viento de cola extra en las últimas semanas. La debilidad del dólar frente a otras divisas. “Aunque parte de esto puede ser más debido a la fortaleza del euro, un dólar más débil también actúa como catalizador para el oro, ya que los inversores vuelven a buscar un activo en el que retener su poder adquisitivo”. Janasiewicz opina que mientras estos factores sigan en juego, es difícil preveer una presión significativa en el precio del oro, aunque, eso sí, admite que el mercado puede asistir a una mayor volatilidad que en la renta fija al existir en el metal una parte de inversores especulativos. 

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