Ni las 'big four' de internet están por encima de la libre competencia

La investigación que afrontan las cuatro multinacionales puede tener muy serias consecuencias, en caso de que se demuestre que han infringido las leyes antimonopolio

La investigación que lleva a cabo el Congreso de EE UU sobre Apple, Amazon, Facebook y Google, cuyos consejeros delegados se sentaron ayer a responder sobre acusaciones de presuntas prácticas monopolísticas y contrarias a la competencia, constituye un ejemplo de la seriedad y transparencia del mecanismo de supervisión del libre comercio en EE UU. La comparecencia de Tim Cook (Apple), Jeff Bezos (Amazon), Sundar Pichai (Google) y Mark Zuckerberg (Facebook) culmina una investigación que acumula cientos de horas de entrevistas y más de 1,3 millones de documentos sobre los cuatro gigantes tecnológicos, cuyo valor conjunto en Bolsa roza los 4,5 billones de dólares.

Como demuestran precedentes antitrust bien conocidos, como el de AT&T, que en 1982 fue dividida en siete pequeñas compañías locales, las famosas bluebells, o ya históricos, como el de Standard Oil en 1911, la investigación que afrontan los cuatro multinacionales de internet puede tener muy serias consecuencias para su futuro, en caso de que se demuestre que han infringido las leyes antimonopolio. Pese a que resta esperar a las conclusiones de los reguladores estadounidenses, existen indicios que apuntan a que las cuatro tecnológicas podrían haber hecho uso de su tamaño y su dominio en determinados mercados para limitar de distintas formas la competencia. En el caso de Apple y Amazon, a ello se suma su doble condición como propietarias de plataformas usadas por millones de clientes y, al mismo tiempo, participantes en esos mismos mercados. Mientras que los cargos contra Alphabet y Facebook se refieren principalmente a su papel predominante en el negocio publicitario en la red.

Marc Zuckerberg señalaba ayer con razón en su argumentario de defensa que el derecho de competencia no debe castigar a una empresa por el mero hecho de ser grande. Tampoco debe convertirse en un instrumento que castigue el éxito empresarial o la capacidad de innovación constante, todas ellas características que comparten las cuatro compañías investigadas. Como definen con extraordinaria sencillez las leyes Sherman y Clayton, las dos grandes normas antimonopolio estadounidenses, base del derecho de competencia del país, su objetivo debe ser evitar acuerdos y prácticas monopolizantes que refrenen el desarrollo normal del comercio, alteren el mecanismo de fijación de precios e impidan la entrada de nuevos operadores en el mercado, con el perjucio consiguiente a los consumidores. La condición de multinacionales de las big four de internet y las peculiares características del mercado tecnológico hacen más complejo y necesario que nunca salvaguar esos objetivos con toda la imparcialidad, pero también con toda la fuerza de la ley.