La confianza, un motor para relanzar nuestro país

Hemos empezado a desarrollar la hoja de ruta para la modernización de la industria, el comercio y el turismo, con tres palancas fundamentales: la digitalización, la sostenibilidad y la internacionalización

Resistencia, reactivación y relanzamiento son las tres palabras que definen la acción del ministerio durante la crisis del Covid-19 y en el proceso de entrada en la nueva normalidad. Pasados ya más de cien días, es justo poner en valor el gigantesco esfuerzo que, en mi opinión, hemos hecho desde el Gobierno para dar una respuesta rápida y eficaz a la ciudadanía, tan perpleja por lo que estaba ocurriendo como ejemplar durante el confinamiento decretado mediante el mecanismo constitucional del estado de alarma.

Desde el primer momento fuimos conscientes de la enorme responsabilidad que significaba gestionar una pandemia global. En las primeras semanas, lo urgente era resistir su brutal impacto y salvar vidas. Muy pronto comprobamos que el ministerio iba a tener un papel muy relevante. Lo primero que hicimos fue ayudar a reforzar las capacidades del Sistema Nacional de Salud, reorientando la producción industrial para autoabastecernos y no depender de terceros. Hicimos un gran esfuerzo para aumentar la fabricación de respiradores, mascarillas, EPI y geles a fin de cubrir las necesidades de los hospitales, los sectores esenciales y el conjunto de la población.

Nuestra prioridad era dotarnos de una reserva estratégica de productos higiénicos y sanitarios, sentando las bases para estar mejor preparados de cara al futuro. Creo que ha sido un éxito de todos y un sensacional ejemplo de colaboración público-privada. También significaron un gran esfuerzo las compras internacionales, en un momento de precios disparados debido a la tensión provocada por la sobredemanda mundial.

Nos esforzamos en la identificación de proveedores fiables, en la negociación de los contratos y en el traslado de los productos, para ponerlos a disposición de las empresas y la población. Por último, en el ámbito del turismo nos vimos también en la necesidad de tomar decisiones difíciles y urgentes. Cerramos los hoteles para uso turístico, trabajamos en el regreso de 1,5 millones de extranjeros a sus países de origen y creamos una red de alojamiento de guardia para los trabajadores esenciales.

Paralelamente, el Gobierno fue aprobando numerosas medidas de carácter económico y social, un plan de choque sin precedentes en la historia de España que ha actuado como una sólida red de seguridad para familias, empresas y trabajadores, y que sigue sosteniendo el tejido productivo y protegiendo el empleo, en especial en sectores como el turismo, la hostelería o el comercio.

Desde el primer momento tuvimos claro que era imprescindible pensar en el día después y afrontar con determinación la crisis económica y social que se auguraba, tras la obligada hibernación de la economía por la limitación de la movilidad. Empezamos a trabajar para lograr una desescalada gradual y reactivar la economía progresivamente, conforme España iba avanzando de fase y se acercaba el final del estado de alarma. Los mejores ejemplos son los planes de Impulso a la cadena de Valor del Sector de Automoción y de Impulso al Sector Turístico, con una importante dotación presupuestaria, que sientan las bases del relanzamiento de dos actividades de gran peso en el PIB y claves para la vertebración territorial.

Durante la crisis reforzamos los mecanismos de colaboración con Administraciones públicas, instituciones y agentes sociales para dar una respuesta conjunta a los desafíos que teníamos que hacer frente. Las conferencias sectoriales extraordinarias de las tres áreas del ministerio, la interlocución constante con asociaciones empresariales y sindicatos, las reuniones a nivel europeo y mundial han sido vitales para identificar problemas, buscar soluciones, ponerlas en la agenda de medidas del Gobierno y llevarlas a la práctica. Cooperación, consenso y compromiso son otras tres palabras que identifican nuestra forma de entender la gestión de lo público, no solo en la crisis, sino también ahora, cuando nos enfrentamos al reto colectivo de recuperar el pulso económico y tratar de no dejar a nadie atrás. Ya hemos empezado a desarrollar la hoja de ruta para la modernización de la industria, el comercio y el turismo, con tres palancas fundamentales: digitalización, sostenibilidad e internacionalización.

Con la herramienta del diálogo y el motor de la confianza, es preciso que las instituciones, las fuerzas políticas, los agentes económicos y sociales y el conjunto de la ciudadanía nos reunamos en torno a un propósito común, un Acuerdo de Reconstrucción que vuelva a colocar a España en el lugar que, gracias al esfuerzo de todos, ocupaba en el contexto internacional antes del coronavirus. Como dijo el presidente del Gobierno en su declaración institucional con motivo del fin del estado de alarma: “Tenemos por delante el horizonte de la reactivación de nuestra economía a nivel europeo y a nivel estatal, no solo para reconstruirla, sino sobre todo para hacerla más sostenible, más digital, más productiva, más inclusiva. Para poner en pie una Nueva Economía”.

Reyes Maroto Illera es ministra de Industria, Comercio y Turismo

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