La ciencia y la innovación como palanca de recuperación

El Gobierno apuesta por elevar la inversión pública en este ámbito en 2020 y 2021

El Gobierno presentó ayer un Plan de choque por la ciencia y la innovación dotado con 1.056 millones de euros en ayudas directas para 2020 y 2021. La estrategia diseñada por el Ejecutivo está compuesta por 17 medidas, articuladas a su vez en torno a tres grandes áreas: la investigación en salud, la atracción y retención del talento científico y el impulso a la I+D+i empresarial e industrial en la ciencia. Entre las propuestas que incluye el primero de los ejes destaca una estrategia urgente de investigación de vacunas y proyectos vinculados con el Covid-19, el desarrollo del big data relacionado con la salud y la investigación en terapias avanzadas. Dentro del segundo grupo de medidas figura la reforma de la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación con el fin de crear una figura estable de personal investigador, mientras que el tercero de los ejes busca reforzar el tejido productivo dentro de sectores estratégicos y apostar por la cooperación público-privada a través de créditos y subvenciones. El plan prevé la aprobación de la Ley de Startups, un proyecto pendiente desde hace varios años, así como de una nueva Ley de Universidades.

La estrategia presentada por el Gobierno apuesta por elevar la inversión pública en ciencia e innovación, un ámbito que sufrió con severidad los recortes presupuestarios derivados de la anterior crisis económica y al que España destina actualmente el 1,2% del PIB frente al 2% fijado por la UE para 2020. La intención del Gobierno pasa por encajar la batería de medidas propuestas en el plan de recuperación económica que enviará a Bruselas para que pueda beneficiarse de financiación a través del fondo de ayudas europeas que quiere aprobar la UE y ejerza así como una palanca más de reconstrucción.

Tanto la apuesta por la atracción y retención del talento científico como los mecanismos para articular la cooperación con el sector privado son dos medios fundamentales para convertir la ciencia en un motor de desarrollo tecnológico para la industria española y en una fuente de creación de empleo de calidad. El personal investigador español cuenta con un largo historial de decepciones en su afán por reclamar mejores condiciones de trabajo y actividad profesional. España ha sufrido así durante años una sangría de talento científico al tiempo que un déficit de investigadores extranjeros por carecer de instrumentos de retención profesional. Más allá de esas carencias, es innegable que entre las lecciones que pueden extraerse de esta pandemia destaca el papel de la ciencia, la investigación y la medicina para hacer frente a las amenazas sanitarias, proteger a la población y minimizar en lo posible el efecto destructor que ejercen sobre la economía.