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Laboral Kutxa prevé una caída del PIB vasco del 8,9% para este año y un crecimiento del 7% en 2021

2021 será un ejercicio en el que se volverá a la senda positiva "pero no lo suficiente para compensar la caída

Laboral Kutxa prevé una caída del PIB vasco del 8,9% para este año y un crecimiento del 7% en 2021
Europa Press

Laboral Kutxa estima una caída del PIB en Euskadi del 8,9% este año, mientras que para 2021 prevé un crecimiento del 7%. La tasa de paro se elevará en 2020, según sus previsiones, al 14,2%, y caerá al 12,7% en 2021.

Dada la magnitud del "apagón" de la actividad por la pandemia, la entidad vasca calcula que, si no se materializa ningún escenario de estrés, 2021 será un ejercicio en el que se volverá a la senda positiva "pero no lo suficiente para compensar la caída y se requerirán al menos dos años para recuperar los niveles precrisis".

La coorperativa de crédito vasca ha dado a conocer estas previsiones durante la presentación este jueves del Informe de Economía Vasca, que ha corrido a cargo del director de Desarrollo de Negocio de Laboral Kutxa, Ibon Urgoiti, y del responsable del Servicio de Estudios, Joseba Madariaga, donde han repasado las principales cifras correspondientes a 2019 y las previsiones económicas para el presente ejercicio y el que viene, 2021.

En la comparecencia, han indicado, teniendo en cuenta la crisis del coronavirus, que el PIB caerá este año un 8,9% en Euskadi, un descenso menor que el estimado para el conjunto del Estado (-9,4%). De cara a 2021, prevé una recuperación con un crecimiento del PIB del 7% en Euskadi y del 6,9% en el Estado.

Con esta evolución, la tasa de paro al cerrar este año se situará en el 14,2%, mientras que el próximo ejercicio, tras el repunte a tasas positivas, se reducirá al 12,7%. El empleo, por su parte, caerá un 7,3% en este ejercicio y crecerá un 5,6% el próximo. A juicio de Laboral Kutxa, el empleo no volverá a los niveles anteriores a la crisis hasta 2023.

En materia de empleo, la entidad vasca considera que, si bien la medida de los ERTEs ha servido para atenuar y contener la destrucción de puestos de trabajo, "es previsible que a partir de ahora se produzcan cierres de empresas, lo que repercutirá negativamente en el empleo" y "el deterioro del mercado laboral, tanto a nivel de Euskadi como de España, se prolongará durante los próximos meses".

En este sentido, tanto Urgoiti como Madariaga han remarcado que, "si bien el apagón de la economía tras una crisis como la actual fue razonablemente rápido de implementar, la puesta en marcha de la actividad y la producción no es tan sencilla y va a requerir de más tiempo".

Esto es debido, ha indicado Madariaga, al "doble shock" que la pandemia ha producido, tanto en la demanda como en la oferta, porque "se ha dejado de consumir, producir e invertir", pero, también, continúa "el elevado nivel de incertidumbre" que planea sobre el futuro a corto plazo.

De esos dos shock, el experto considera "más peligroso el que aqueja a la oferta y a la produción e inversión porque, si bien en los ciclos se suele vivir "un proceso de destrucción creativa y un equilibrio dinámico entre cierre y creación de nuevas empresas, ahora "habrá destrucción de empresas y resulta relevante atajar este shock porque se traducirá en pérdida de empleos".

En ese sentido, el responsable de estudios de Laboral Kutxa ha llamado la atención sobre la dificultad de establecer previsiones para el próximo año ya que, si en otros ejercicios y periodos, las diferencias en las estimaciones se movían en torno a décimas, tanto para 2020 como para 2021 el diferencial entre el máximo y el mínimo estimado es de 6 puntos", lo que a juicio de Madariaga, es "un indicador clarísimo de la elevada incertidumbre que existe".

SUBIDA DE IMPUESTOS

Preguntado acerca de las medidas que serán precisas adoptar para contener el déficit público y reducir el reflejo negativo del incremento del gasto público, Madariaga ha considerado que "parece sensato" pensar que, a medio plazo, habrá que "tocar al alza" algunos impuestos, sobre todo, "los de mayor capacidad recaudatoria, como el IRPF, el IVA o el de Sociedades", ha citado.

Sin embargo, ha precisado que desde luego ahora, "no es momento de subir impuestos sino de sostener la renta de las familias". Asimismo ha señalado que, si algo bueno se puede extraer de esta crisis es la reacción positiva de la UE a la hora de implementar medidas urgentes, "Saldremos con más Europa", ha añadido.

El director de Desarrollo de Negocio de Laboral Kutxa, Ibon Urgoiti, ha estimado que, la caida ha sido de tal magnitud que "podría requerirse un tiempo próximo a los dos años" para recuperar la situación anterior a la pandemia, tras la que, probablemente sea "la recesión global más breve de la historia, dos meses a caballo entre dos trimestres" que han supuesto, en definitiva, haber perdido dos años en dos meses".

Preguntado, a su vez, por qué niveles de recuperación a nivel de ·Euskadi calculan para sectores como la Industria o Servicios, Madariaga espera que este año sean "obviamente negativas, con tasas razonablemente abruptas, teniendo en cuenta que la producción industrial en Euskadi cayó un 65% en términos interanuales con relación a abril de 2019 y, que, entre enero y abril de este año, la tasa interanual de caída ha sido del 23% respecto al año pasado.

Teniendo en cuenta que eso, el director de Estudios de la entidad cree que la caída será de "mucha magnitud en los sectores que tienen mucha relevancia en el PIB vasco pero que, en todo caso, estará en sintonía con la caída que registre el PIB, que Laboral Kutxa prevé que sea este año del -8,9%.

CONTUNDENCIA Y RAPIDEZ

En este punto, Ibon Urgoiti ha afirmado que, a diferencia de la crisis financiera de 2008, en esta ocasión, las autoridades económicas han actuado esta vez "con contundencia y rapidez, algo necesario para combatir la profundidad de esa recesión". A su juicio, "las medidas monetarias y fiscales implementadas manejan cifras realmente espectaculares" y, "previsiblemente, gracias a las mismas, los efectos negativos se han mantenido acotados, al menos hasta el momento".

Sin embargo, ha remarcado que, para volver a poner en marcha toda la actividad, en primer lugar, hay que tener en cuenta que "la incertidumbre asociada a la pandemia no ha desaparecido por el momento, y que la amenaza de un rebrote pende como una espada de Damocles hasta que no se consiga finalmente descubrir una vacuna".

En ese sentido, "el distanciamiento social es una realidad pero, a la vez, es un impedimento para recuperar el ritmo de la actividad económica en el sector servicios", mientras las industrias con largas cadenas de suministro se verán afectadas por la desigual desescalada de los países, con lo que la actividad se verá mermada con respecto al mundo pre pandemia".

En tercer lugar, las medidas adoptadas para afrontar la crisis sanitaria, aunque alivian las necesidades de financiación, dejarán el "lastre" del endeudamiento con una marcada diferencia en Europa entre los países más y menos endeudados.

Finalmente ha alertado sobre el hecho de que, "los factores desencadenantes de la desaceleración en el bienio 2018-19, como la guerra comercial y Brexit, se convierten ahora en elementos que pueden agudizar la recesión".

Así, con la información económica disponible al cierre de este informe, sus expectativas son negativas para el año en curso con tasas de crecimiento en el entorno del -9,4% en España, -8,9% en la CAPV y -8,6% en la Comunidad Foral de Navarra. Y si no se materializa ningún escenario de estrés, 2021 será un ejercicio en el que las tasas pasarán a valores próximos al 7% en los tres ámbitos geográficos analizados.

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