Alemania tiene la oportunidad de adoptar un nuevo modelo económico

La respuesta fiscal del Gobierno a la crisis, un 9,4% del PIB, es mucho mayor que las de Reino Unido y Francia

Olaf Scholz, ministro de Fnanzas alemán.
Olaf Scholz, ministro de Fnanzas alemán.

Los nuevos hábitos tardan en implantarse. La reciente voluntad de gasto mostrada por Alemania y su concentración en el consumo interno son producto del coronavirus. La siguiente tarea del ministro de Finanzas Olaf Scholz es garantizar que ambas sobrevivan a la pandemia.

Los cálculos del Fondo Monetario Internacional muestran que, según indicadores comparables, la respuesta fiscal de Scholz a la crisis –9,4% del PIB, excluidos préstamos y avales– es mucho mayor que las de Reino Unido (6,2%) y Francia (2,7%). Abandonar el prolongado hábito de equilibrar presupuestos tendrá su compensación: la economía se contraerá este año un 7,8%, según las previsiones del FMI, frente a las contracciones previstas del 10,2% para Reino Unido y del 12,5% para Francia.

Scholz está entregando a las familias 300 euros por hijo, ha rebajado los impuestos sobre ventas del 19% al 16%, y duplicado las subvenciones por compra de vehículos eléctricos. Al fomentar la demanda, está alejando la maldición del modelo exportador alemán, que las tensiones comerciales ya estaban poniendo en entredicho. Y el ímpetu es aún mayor ahora que el coronavirus va a deprimir profundamente el comercio mundial (entre un 13% y un 32% este año según los pronósticos de la Organización Mundial del Comercio).

Pero hará falta más para apartarse de las exportaciones, que en 2018 supusieron casi la mitad del PIB, frente a menos de un tercio en Reino Unido y Francia. Los sindicatos y los sucesivos Gobiernos han primado el empleo sobre el aumento de los salarios. Como consecuencia de ello, los alemanes con rentas más bajas, el 30% de la población, no disfrutaron de aumentos de la renta disponible en términos reales entre 2000 y 2016, según el FMI. Alemania debe aumentar la capacidad de gasto si quiere depender menos de la venta de productos al exterior.

Las rebajas de impuestos podrían ayudar. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el trabajador alemán medio se lleva a casa el 61% de su salario bruto, después de deducir impuestos y seguridad social, frente a la media del 74% en los países de la OCDE. Dado que la deuda alemana se situó en solo el 60% del PIB en 2019, Scholz tiene margen de maniobra. También podría dar más dinero a los ayuntamientos, para que inviertan en calles y colegios.

Es cierto que el Partido Socialdemócrata de Scholz, que gobierna como socio minoritario con la Unión Demócrata Cristiana de la canciller Angela Merkel, podría perder el control del Ministerio de Finanzas frente a un partido fiscalmente más conservador en las elecciones que se celebrarán el próximo año. Así y todo, el gasto generoso de Scholz ha hecho que su popularidad aumente y le ha convertido en el candidato favorito para liderar su partido. Esa sería una buena plataforma para conectar el nuevo modelo económico alemán.