La inversión pública es clave para la recuperación

España debería dedicar al menos un 3% del PIB a desarrollar con urgencia un programa detallado de obras públicas

La inversión pública es clave para la recuperación

Si los servicios de estudios más acreditados o las instituciones internacionales de mayor prestigio establecen previsiones muy negativas para el futuro de la economía española, hay que coincidir en la necesidad de un gran consenso nacional para iniciar con fuerza la recuperación. El Fondo Monetario Internacional o el Banco de España nos colocan en un escenario de recesión que requiere asegurar las ayudas de la Unión Europea.

Hemos vivido un terremoto que ha sacudido nuestras vidas, un seísmo para el que, como se ha comprobado, no estábamos preparados y que ha modificado nuestro día a día de manera inimaginable y que abre ante nosotros demasiadas incertidumbres sobre el futuro. Ahora, con la situación sanitaria más controlada, toca ponerse manos a la obra para recuperar la economía en una sociedad en la que la planificación de la ingeniería de caminos contiene las claves para enfocar los problemas y aportar soluciones.

La recuperación de la economía será posible gracias a un ambicioso programa de inversión pública en infraestructuras, de obras y servicios públicos, que incluya la vivienda, equipamientos, rehabilitación y servicios sanitarios, y que incluirá nuevos proyectos en los sectores estratégicos como la energía, el urbanismo, las ciudades inteligentes y la lucha contra el cambio climáticos, de forma que se superen los efectos devastadores de la crisis sanitaria y sus consecuencias.

Los ingenieros de caminos ya tenemos sobre la mesa un programa de actuación con los planes de inversión en obras y servicios públicos, ingeniería y construcción, que incluyen los proyectos más innovadores de los profesionales que siempre han sabido aportar soluciones e ideas que requería cada situación.

Además, en el marco de las administraciones, es preciso mantener la tramitación de licitaciones públicas relativas a la ingeniería y ejecución de obras, por ser estas, con carácter general, indispensables para la satisfacción del interés general y para el funcionamiento básico de los servicios.

El cambio positivo o la lección que debemos aprender es valorar lo que tenemos, como el sistema público de salud, que debe ser potenciado; lo mismo que la importancia de sectores vinculados a la innovación, la transformación digital y la capacidad para impulsar laboratorios de ideas en los que plantear y diseñar la reindustrialización de sectores estratégicos como, por ejemplo, los vinculados al mundo sanitario o el liderazgo mundial de las empresas españolas en ingeniería y construcción. En el mundo de las infraestructuras, España se ha situado en los últimos años a gran distancia del 2% del PIB, la tasa media que dedican otros países de la Unión Europea a este capítulo y al de conservación del patrimonio construido. En el escenario actual, con la ralentización que han sufrido los proyectos en marcha, la inversión en obra pública con la colaboración privada, se hace aún más necesaria y urgente que nunca.

Conocemos a fondo y con todo rigor la situación real de sectores estratégicos. Por eso, se hace imprescindible un plan de inversión pública que garantice la recuperación económica. La primera fase del plan debería dedicar al menos un 3% del PIB a desarrollar con urgencia un programa detallado de obras públicas, en trabajos de ingeniería y construcción, con el objetivo de rescatar los proyectos pendientes y relanzar toda la actividad de los sectores productivos, con influencia directa en el empleo. Es indudable que la inversión pública influirá de manera significativa en la recuperación de España tras la crisis sanitaria que hemos sufrido.

Es necesario que las Administraciones Públicas se involucren, analizando la necesidad de esta inversión como un pilar fundamental de nuestra recuperación y vuelvan a reactivar las licitaciones que quedaron en suspenso.

Para el desarrollo del plan, jugará un papel muy importante la colaboración público-privada, porque este camino no podremos recorrerlo cada sector en solitario: ni las Administraciones Públicas por su lado ni el sector privado por el suyo.

No podemos aplazar la lucha contra la crisis climática por la crisis sanitaria porque ambas son igual de letales. La inversión en infraestructuras sostenibles crea prosperidad a corto, largo y medio plazo. A la vez, no hay duda de que es imprescindible la participación del sector privado para salir adelante. Para que esa participación sea eficaz, hay que eliminar la regulación innecesaria.

Por tanto, la recuperación debe estructurarse con una visión de largo plazo para ganar la otra gran batalla global, la lucha contra el cambio climático. Para impulsar la recuperación es básico: el papel de Europa, el potencial tractor del sector energético para salir de la crisis, el cambio de los aspectos regulatorios y la financiación, el impulso de la digitalización y el papel central de los clientes. A la vez, hay una gran disposición de las compañías energéticas para liderar la transición energética. Esta será la mejor forma de contribuir a la recuperación económica de nuestro país que debe ser rápida y sostenible.

Carmen Motellón / Vicent Esteban Chapapría son Consejera independiente de Sareb y Cecabank / Catedrático de Puertos y Costas, Caminos de la UPV