¿Por qué Sánchez está feliz con el éxito de Feijóo y Urkullu?

El triunfo del gallego cuestiona la cercanía de Casado a Vox y su guerra sin cuartel al Gobierno. La victoria insuficiente del lehendakari hace que PSOE y PNV se necesiten

¿Por qué Sánchez está feliz con el éxito de Feijóo y Urkullu?

Las perspectivas electorales del PSOE en las elecciones autonómicas de Galicia y País Vasco del próximo 12 de julio son aparentemente mediocres y, sin embargo, pueden resultar ideales para la consolidación de la legislatura de Pedro Sánchez. Con la victoria de Iñigo Urkullu y Alberto Núñez Feijóo triunfa la moderación y tiene efectos colaterales. El ala dura del PP recibe un duro varapalo, Vox sigue extramuros, Ciudadanos no levanta cabeza y, de propina, Podemos se debilita.

El resultado de las elecciones en las dos regiones va a tener lectura y alcance para el conjunto de España. Las encuestas son muy contundentes en los dos casos, que además guardan interesantes puntos en común, pese a las diferencias sociológicas y políticas de una región y otra. Si el voto respalda a la demoscopia, veremos lo siguiente:

1. Fortalecimiento de la moderación. Gallegos y vascos son muy claros cuando el CIS les ha preguntado sobre qué líder quieren que les gobierne. Feijóo y Urkullu son la opción favorita para el 53,1% y 50,6% de sus respectivas parroquias. Su estilo de liderazgo moderado es más fuerte que el respaldo a sus partidos, que no llega al 50%. Feijóo conseguiría 40-42 diputados, lo que supondría su cuarta mayoría absoluta consecutiva, pero esta con un valor sin precedentes, puesto que ahora concurre con la competencia de Ciudadanos y Vox. Urkullu estará en 31-34 escaños y puede superar el récord histórico de Juan José Ibarretxe en 2001, cuando el PNV se presentó en coalición con Eusko Alkartasuna y obtuvo 33 diputados. Pese al éxito, seguiría necesitando al PSOE.

2. Vox sigue extramuros. El partido de extrema derecha registró su mayor hazaña en las elecciones generales de noviembre pasado, cuando consiguió 52 diputados. Su salto tiene en el norte su gran agujero y parece que va a seguir siendo así, ya que las encuestas les dejan fuera de los Parlamentos vasco y gallego. En las últimas generales no obtuvieron escaños en Galicia, País Vasco, Navarra, La Rioja, tres provincias castellanas (Burgos, Palencia y Soria), dos aragonesas (Huesca y Teruel) y otras tres catalanas (Lleida, Girona y Tarragona). Sí lograron sendos escaños en Asturias y Cantabria. Se confirmará que Santiago Abascal no es profeta en su tierra.

3. Ciudadanos no remonta. El partido de Inés Arrimadas continúa en la irrelevancia en estas dos regiones, donde nunca tuvo diputados autonómicos, pese al esfuerzo que han hecho por centrarse. El techo de Ciudadanos está en dos diputados por Galicia en las generales de abril de 2019, cuando cosechó aquellos desaprovechados 57 escaños en toda España. Las malas expectativas llevaron a que Arrimadas pidiera acogida en las listas del PP en las dos regiones.

4. Podemos se desinfla. El mundo Podemos, que bajo la marca En Marea se había colocado como la segunda fuerza política en Galicia, básicamente a costa del PSOE, pierde más de la mitad de los apoyos. De 14 diputados, que obtuvo en 2016, pasaría a 4-6. De ser la primera fuerza de la izquierda a la última, detrás de PSOE y BNG. En el País Vasco, donde Podemos llegó a ser la fuerza política más votada en las generales de 2016, también continúa perdiendo peso. El CIS le da que repetiría los 11 diputados, aunque la mayoría de encuestas rebajan su apoyo a 8 diputados, y se situará por detrás del PSOE.

5. El radicalismo gallego mejora, el vasco se mantiene. El Bloque Nacionalista Galego (BNG) es el principal beneficiario de la caída de las confluencias de Podemos, de hecho podrían intercambiar la representación. El BNG pasaría de 6 a 12-14 escaños y Podemos bajaría de 14 a 4-6. En el País Vasco, el CIS mantiene a Bildu como segunda fuerza política, aunque podría perder hasta dos de los 18 escaños.

6. El PSOE recupera el liderazgo de la izquierda. El partido que dirige Pedro Sánchez recuperará el liderazgo de la izquierda en las dos regiones, aunque seguirá muy lejos de las primeras posiciones o de poder sumar una alternativa de Gobierno. En el País Vasco, el PSOE puede pasar de estar dos escaños por debajo de Podemos a lograr 13 y superarle en dos. En Galicia el PSOE y el PP empataron en la elecciones generales, con 10 diputados cada uno. Cuanto llegan las autonómicas, la fuerza de Feijóo y la falta de un líder socialista regional, el mayor activo es el alcalde de Vigo, Abel Caballero, hacen que el voto al PSOE merme.

7. Cuestionada la estrategia de Casado. Todo lo anterior debilita el liderazgo de Pablo Casado y es casi una enmienda a la totalidad a su estrategia. Feijóo se ha separado claramente de las líneas de gestión de Casado y es su alternativa. Ningunea a Ciudadanos, descalifica a Vox, rehúye la crispación que siembran Teodoro García Egea y Cayetana Álvarez de Toledo, claves en la dirección nacional del PP, y se muestra comprensivo con la gestión que Sánchez ha realizado de la crisis del coronavirus. En el País Vasco, Pablo Casado forzó tanto la alianza con Ciudadanos que saltó Alfonso Alonso, sustituido por Carlos Iturgaiz, de la misma escuela diplomática que Egea. Todo esto para sacar entre 3 y 6 diputados yendo con Ciudadanos, que son tres menos que cuando iban solos.

Por eso, a nadie debe sorprender que el PP vuelva votar con el PSOE algo tan relevante como el decreto que regula la nueva situación. Es insostenible el tono crispado de la dirección del PP, especialmente si se tiene en cuenta la enorme probabilidad de que la coalición de Sánchez-Iglesias agote la legislatura. Si Pablo Casado no deja para Vox ese lenguaje destructivo, que se está trasladando a la sociedad, los barones del PP terminarán por aupar a Núñez Feijóo.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense