Teletrabajo sí. Pero bien, para evitar estos problemas de salud

Las pymes están adaptando los procesos al teletrabajo. Sin embargo, debe realizarse bajo ciertas pautas, para evitar problemas de salud.

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El teletrabajo ha llegado para quedarse. Es una de las consecuencias que la crisis del coronavirus ha dejado en el ámbito laboral. En los últimos meses, millones de españoles han tenido que trasladar la oficina a casa, y muchos de ellos seguirán con esta forma de trabajo de manera indefinida.

Todo ello conlleva a una nueva necesidad: la de adaptar los hogares para que el teletrabajo se realice con unas garantías que eviten problemas de salud. Sindicatos, empresarios y Gobierno trabajan para que así sea.

Mientras que eso ocurre, desde el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) han advertido de que un puesto de trabajo debe analizarse como lo que es, y deben estudiarse también las consecuencias a largo plazo en la salud de la persona que lo utiliza. Todos los expertos coinciden en que no utilizar un equipamiento correcto para el teletrabajo podría ocasionar problemas en la salud del trabajador.

Problemas más comunes

Hablamos de lesiones musculo-esqueléticas que provocan las malas posturas o el uso deficiente de la distribución del espacio, pero también es un problema frecuente la fatiga visual y mental, así como el hormigueo en las piernas, los vértigos y las contracturas.

Lumbalgia y tendinitis son otros de los problemas más comunes a la hora de no emplear correctamente un equipamiento para hacer trabajo telemático.

Así las cosas, la directora de innovación del IBV, Rosa Porcar, ha señalado que el home office ha venido para quedarse, y por lo tanto el espacio de trabajo habitual tiene que cumplir con todos los requisitos e implicaciones de riesgos laborales.

¿Qué mobiliario hay que usar?

Según recuerda la compañía Actiu en una nota de prensa, la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve ambientes de trabajo que favorezcan la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores, por ello los expertos se remiten a las normas UNE establecidas por la Asociación Española de Normalización y certificadas por AENOR, que deben contemplar la fabricación de elementos de trabajo.

También hay que tomar como referencia las normativas UNE UNE-EN 1335 y UNE-EN 527, que establecen criterios claros acerca de las dimensiones y de los requisitos de seguridad, resistencia y de durabilidad de las sillas y las mesas:

  • Deben ser productos suficientemente regulables
  • Deben ser resistentes a golpes y capaces de soportar un uso intensivo
  • No deben tener aristas ni esquinas vivas
  • Deben contar con una estabilidad suficiente para no volcar.
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