España deja atrás el estado de alarma con cautela y sin traslados masivos

El fin de la desescalada da paso a las restricciones que imponga ahora cada comunidad autónoma

Viajeros procedentes de Alemania suben a los autobuses que les llevarán a su alojamiento tras su llegada al Aeropuerto de Palma de Mallorca.
Viajeros procedentes de Alemania suben a los autobuses que les llevarán a su alojamiento tras su llegada al Aeropuerto de Palma de Mallorca.

España entró este domingo en la denominada "nueva normalidad" después de que, tras más de tres meses de estado de alarma por el coronavirus, la medianoche que dio paso del sábado al domingo pusiera fin a las restricciones a la movilidad entre provincias y comunidades y a la apertura de fronteras con la Unión Europea –salvo con Portugal, que se abrirá el 1 de julio– y con los países del espacio Schengen. España levantó también ayer la obligación de hacer cuarentena a los procedentes del Reino Unido, aunque esto aún no es recíproco por su parte.

Tal y como estaba previsto, los aeropuertos españoles recibieron este domingo unos 100 vuelos internacionales y 225 de carácter doméstico. París y Milán fueron los orígenes de los primeros vuelos llegados a la capital.

No obstante, pese al levantamiento de la restricción al movimiento y en contra de lo esperado, ayer no se registraron grandes éxodos de los españoles a zonas distintas a las de su residencia habitual. Y en las carreteras el tráfico fue durante todo el día fluido tanto para salir de las grandes ciudades como en las cercanías de las playas.

De hecho, ayer hubo, por ejemplo menos, tráfico que el que se registró el fin de semana anterior para ir de Madrid capital a la sierra por la A-1, según la Dirección General de Tráfico (DGT).

Horas antes del fin del estado de alarma, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hizo una declaración institucional para hacer balance de estos tres meses de confinamiento de la sociedad española y aseguró que las medidas de restricción fueron necesarias para “evitar nuevos contagios” y “salvar miles y miles de vidas”. En concreto, citó algunos estudios que cifran en 450.000 las personas que habrían salvado la vida en todo el país gracias a las medidas de contención.

Dicho esto, Sánchez agradeció el comportamiento de la sociedad española durante estos tres meses y se puso en el día después para asegurar que ahora “hemos de poner las bases de una nueva economía” y se refirió en este punto de reconstrucción que negocian los socios comunitarios. “Europa debe salvar a Europa”, no como se hizo antes, y “España debe entenderse con España”, en una defensa cerrada de la unidad de actuación política. Pidió así cooperación al resto de fuerzas políticas y añadió: “La unidad puede y debe salvar empresas, puede y debe salvar empleos”.

Y añadió: “Necesitamos recuperar nuestra economía y hacerla más inclusiva y sostenible”, así como más digital, dijo, agregando que “necesitamos sectores recuperados y adaptados a un mundo que debe erradicar emisiones contaminantes”.

Pero además de este mensaje económico para el futuro más inmediato, el líder del Ejecutivo volvió a pedir “responsabilidad personal” para que la ciudadanía siga tomando las medidas de prevención e higiene necesarias para mantener contenida la pandemia en el nuevo periodo que se abre. La denominada “nueva normalidad”, que durará hasta que se cuente con una vacuna o un tratamiento efectivo ante el virus.

Hasta entonces, los ciudadanos deberán respetar las restricciones adoptadas por cada comunidad autónoma para evitar la propagación del virus. Estas normas también prevén la actuación ante eventuales brotes de la pandemia y, por el contrario, la flexibilización de algunas medidas si la situación sanitaria lo permite.

La mayoría de comunidades autónomas han coincidido en la limitación de aforos en la hostelería y en eventos en espacios cerrados o abiertos. No obstante, cada región dispone de limitaciones distintas en aspectos como las discotecas, las playas o piscinas, las fiestas populares o las actividades al aire libre.

A escala estatal, seguirá siendo obligatorio el uso de la mascarilla si no se puede mantener la distancia de seguridad de metro y medio, y se conmina a todos a respetar las reglas de higiene en los lugares públicos.

Nuevas multas y controles

El estado de alarma por la pandemia del coronavirus llega a su fin con más de 9.000 detenidos y casi 1,2 millones de sanciones, una abultada cifra para una administración sobrepasada que, según los expertos, deberá afanarse en su tramitación si no quiere que, al menos las de carácter leve, prescriban. Ahora seguirán vigentes multas de 100 euros por no llevar mascarilla cuando no se mantenga una distancia de seguridad de 1,5 metros.

Desde ayer, la llegada a un aeropuerto español supondrá un triple control de seguridad a los viajeros a los que se les medirá la temperatura, se les someterá a una revisión visual y se les solicitará información personal sobre su historial médico y dónde podrán ser localizados si es necesario. Si es necesario serán reconocidos por un equipo de personal sanitario cuyo número será reforzado.

El fin de la desescalada da paso a la precampaña electoral en el País Vasco y Galicia

El fin del estado de alarma dio paso ayer a los primeros actos de precampaña electoral de las elecciones autonómicas que se celebrarán en Galicia y País Vasco el próximo 12 de julio. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, comunicó que participará en ambas campañas acudiendo a un acto el 26 de junio en San Sebastián y a otro, el día siguiente en Santiago de Compostela.

La precampaña fue inaugurada ayer por la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, la socialista María Jesús Montero, que sostuvo que, para salir de la crisis, España “necesita el concurso de todos, también de la derecha, también del PP”, pero lamentó el “patriotismo de hojalata” de representantes del partido como el presidente de la Xunta y del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo. “Tiene toda la razón” cuando dice que “representa a toda la derecha” en Galicia, porque esto también incluye “a la ultraderecha, a aquellos que no creen en la política”, ironizó Montero, criticando su falta de unidad con el Ejecutivo durante la crisis.

El líder del PP, Pablo Casado, que acompañó a Feijóo en otro acto, contraatacó pidiendo al Gobierno “la verdad” sobre el número de víctimas por Covid-19 en España al poner en duda los datos oficiales. El propio presidente de la Xunta, por su parte, instó a sus votantes a no confiarse “porque no hay un solo voto aún en las urnas”.

En paralelo, el presidente de Vox, Santiago Abascal, sostuvo que su formación ha “llegado a la política gallega para dar la sorpresa” y ser determinante por lo que, pese a las encuestas, cree que su formación ya tiene “un pie dentro” del Parlamento de Galicia.

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