La crepuscular ambición del dueño de Ray-Ban es desconcertante

Leonardo Del Vecchio quiere duplicar su participación en Generali, pero sus objetivos son un enigma

Gafas de sol Ray-Ban.
Gafas de sol Ray-Ban. REUTERS

La última incursión de Leonardo Del Vecchio en un nexo clave de las finanzas italianas añade un capítulo emocionante a su larga carrera. Después de convertirse en el mayor inversor de Mediobanca en 2019, el inquieto magnate de 85 años, dueño de Ray-Ban, quiere duplicar su 10% de participación. Eso podría abrir la puerta para controlar Generali, de 22.000 millones de euros. Sin embargo, sus objetivos siguen siendo un enigma.

En un momento de depresión pandémica, la compra de un 10% adicional de Mediobanca le costaría al segundo hombre más rico de Italia unos 640 millones, además de los casi 900 millones que ya ha invertido en el banco de inversión más conocido del país. El desembolso es manejable dado su patrimonio neto, que Forbes estima en 18.000 millones. Su exitoso historial también debería garantizar la bendición del BCE.

La perspectiva es inquietante para el veterano jefe de Mediobanca, Alberto Nagel, que se ha ganado el respeto de los inversores diversificando el negocio del banco y duplicando sus ingresos. Del Vecchio criticó la estrategia de Nagel en octubre, diciendo que el resultado final de Mediobanca seguía dependiendo demasiado de los dividendos de Generali. Las relaciones personales están tensas: ambos se pelearon por un plan de 2018 para financiar un proyecto de investigación en un hospital de Milán. Una participación del 20% en Mediobanca permitiría a Del Vecchio proponer su propia lista de candidatos al consejo o bloquear decisiones en las juntas extraordinarias de accionistas.

El magnate ha señalado que no planea iniciar ningún cambio en el consejo. Pero es difícil imaginar que este hombre hecho a sí mismo con pasión por las operaciones corporativas sea un mero espectador. Del Vecchio, que pasó parte de su infancia en un orfanato de Milán, construyó su imperio a través de decenas de compras audaces, incluida la del fabricante de gafas de sol Oakley. “Siempre se ha esforzado por hacer grandes compras”, dice un alto ejecutivo italiano.

Han pasado dos años desde que Del Vecchio fusionó Luxottica con Essilor, el productor de las lentes Varilux, para crear un gigante de 51.000 millones. Poco después, la empresa lanzó una oferta de 7.000 millones por el minorista GrandVision, que se enfrenta al escrutinio de los reguladores europeos. Como presidente ejecutivo y accionista del 32% de EssilorLuxottica, Del Vecchio se enfrentó abiertamente con los consejeros franceses de la empresa.

Una explicación para el interés de Del Vecchio en Mediobanca es que ha identificado ganancias financieras. Ha sugerido que la empresa debería expandirse en banca de inversión y gestión de patrimonio mediante adquisiciones. Pero su principal objetivo es probablemente Generali. Las complejidades del capitalismo italiano significan que una inversión de 1.500 millones en Mediobanca podría darle el control efectivo del 13% de la participación del banco en la aseguradora, que vale aproximadamente el doble de esa cantidad. Añadiendo el 5% de Generali que posee Del Vecchio y las acciones de su aliado Francesco Gaetano Caltagirone, podría controlar el 23%.

Personas cercanas a Del Vecchio dicen que le gustaría que Generali se expandiera por Europa, aunque su reducido tamaño podría convertirla en un objetivo. El valor de mercado de la aseguradora se ha reducido más de la mitad desde 2008, cuando Del Vecchio invirtió por primera vez en la empresa, con un rendimiento inferior al de la francesa Axa. Zurich, dirigida por el ex-CEO de Generali Mario Greco, es el doble de grande. Vender a uno de estos rivales podría ofrecer buenos beneficios, pero se enfrentaría a la resistencia del Gobierno italiano. Los pretendientes también podrían resistirse a la cartera de 60.000 millones en bonos soberanos italianos de Generali.

Una alternativa es romper el vínculo entre Mediobanca y Generali empujando a la primera a liberar sus acciones. Una opción es que el banco cambie su participación por otro activo como Banca Generali, el gestor de patrimonio italiano de 3.000 millones que es en algo más del 50% propiedad de la aseguradora.

Es posible que los objetivos de Del Vecchio sean menos disruptivos. Puede que simplemente busque diversificar su riqueza lejos de la compañía con la que hizo fortuna. La influencia sobre Mediobanca también le daría prestigio al hombre hecho sí mismo y que durante mucho tiempo fue un extraño en la Italia corporativa.

Durante cinco décadas, el banco de inversión jugó el papel de bróker a través de un sistema de participaciones entrelazadas fomentado por el fundador Enrico Cuccia. Quienquiera que se sentara dentro de su “salotto buono”, o salón de lujo, disfrutaba de una influencia desmesurada en las operaciones corporativas locales. Generali es todo lo que queda de esa red. Aun así, una participación en Mediobanca sería una parte clave del imperio corporativo que Del Vecchio legaría a sus seis hijos.

Esa perspectiva es una de las cosas que preocupan a los accionistas, porque el magnate aún no ha identificado un sucesor claro. Su hijo de 25 años, Leonardo Maria, es el favorito, pero probablemente aún es demasiado joven para tomar las riendas. El CEO de Luxottica, Francesco Milleri, la mano derecha de confianza de Del Vecchio, es poco conocido por los inversores.

Incluso en el crepúsculo de una larga carrera, el empresario sigue teniendo grandes ambiciones financieras. Pero la falta de claridad sobre sus planes a largo plazo mantendrá en suspenso a los inversores.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías