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¿Por qué es importante la planificación financiera?

Singular Bank asesora al cliente sobre cómo ahorrar según sus necesidades, circunstancias y objetivos vitales

Javier Marín (Singular Bank)
Javier Marín, consejero delegado de Singular Bank.

Guardar para la jubilación, tener un control sobre nuestros gastos e ingresos, preparar la sucesión, tener un colchón para imprevistos, lograr un eficiente pago de impuestos o ahorrar con un objetivo concreto, todos son retos complejos; pero lo son aún más si no contamos con una adecuada planificación financiera.

Un plan financiero es, ni más ni menos, una brújula que nos permite saber dónde estamos y a dónde queremos llegar, indicándonos, además, cuál es la ruta más corta y con menos escollos para alcanzar nuestro destino.

Se equivocan por completo aquellos que piensan que la planificacion financiera es solo “cosa de ricos”. Lo cierto es que un patrimonio alto tendrá unas necesidades, mientras que los más modestos tendrán que afrontar otras. Y tan importante son las unas como las otras.

Claves para acertar

  1.  El punto de partida de toda planificación financiera es, sin duda, hacer un análisis concienzudo de la situación actual y de las metas que se quieren conseguir. Si, por ejemplo, queremos planificar nuestra jubilación, habrá que tener en cuenta el momento en el que empezaremos a ahorrar para la jubilación, la edad a la que previsiblemente nos jubilaremos y la esperanza de vida posterior a ese hito.
  2.  Marcarse unos objetivos claros y concretos. Es complicado planificar si no sabemos para qué estamos planificando. Si no planeamos bien las etapas del viaje, podríamos llegar con nuestra bolsa de provisiones vacía o, por el contrario, ver cómo nos han sobrado viandas después de haber pasado hambre durante el camino.
  3.  Decidir cuál es la mejor vía para materializar nuestra planificación. Existen tantas alternativas, tantos productos, tanta información… que es vital detenerse a reflexionar sobre cuál es la más adecuada para la consecución de nuestros objetivos. Nunca se deben olvidar aspectos como la inflación, la eficiencia fiscal, las ventajas y los inconvenientes de cada producto, nuestro perfil financiero…
  4.  La adaptación es básica también. Nosotros evolucionamos, nuestro patrimonio también y las circunstancias que nos rodean no permanecen tampoco inmutables. En cada etapa de nuestra vida posiblemente necesitemos cosas diferentes y, por ello, no basta con trazar un plan maestro sobre el papel y esperar a que todo salga como habíamos planeados. Seguro que en el camino nos encontraremos rocas que habrá que sortear y puentes cortados que nos obligarán a dar un rodeo.

La jubilación, una necesidad 

Todos queremos jubilarnos. Unos lo harán con menos dinero, otros con un patrimonio considerable, pero ¿quién no quiere tomarse un merecido descanso tras años de trabajo para dedicarse a disfrutar de su tiempo de ocio?

Cuando pensamos en este objetivo vital, como norma general podemos definir tres momentos clave en el proceso de ahorro para la jubilación:

  • Fase de acumulación temprana: es un periodo incipiente del ahorro, en el que comenzamos a entender que jubilarse significa mucho más que dejar de trabajar y puede suponer un cambio en nuestro nivel de ingresos, por lo que va a ser esencial poner en marcha un sistema que nos permita complementar la pensión pública para mantener nuestro nivel de vida. Aunque no siempre tiene por qué ser así, generalmente en esta etapa podemos asumir riesgos más altos, ya que el horizonte temporal es alto. 
  • Fase de acumulación y preservación de capital: en este momento lo primordial es consolidar el ahorro conseguido en la etapa anterior y, para ello, tendremos que hacer ajustes en nuestra cartera y en el nivel de riesgo asumido.
  • Fase de desacumulación: en la última, cuando necesitaremos utilizar los ahorros acumulados durante las dos anteriores.

Cómo, cuándo y cuánto ahorrar

Hemos dicho que todos, de un modo u otro, necesitamos llevar a cabo una planificación financiera. Pero esta será bien diferente en función de ciertas variables, como el importe del patrimonio, su naturaleza y su complejidad.

Si nuestro patrimonio es modesto y nuestros objetivos sencillos, la planificación puede ser más fácil. Lo importante es ponerse a ello; ya sea en una hoja de Excel, en una agenda o con la ayuda de un programa informático, podemos conseguir una buena y eficaz guía.

Cuando el patrimonio empieza a adquirir un importe considerable y, especialmente, una cierta complejidad, en la mayor parte de los casos es preferible buscar ayuda de un experto. No podemos saber de todo y, aunque así fuera, en ocasiones es mejor utilizar nuestro tiempo en la gestión de nuestro negocio, que es de lo que de verdad entendemos, y delegar otras cuestiones en manos de un profesional. Tengamos en cuenta que el tiempo que dedicamos a planificar nuestro patrimonio se lo estamos quitando a otras tareas de nuestro día a día que, muy posiblemente, sean más estratégicas en nuestra actividad laboral.

En ocasiones, la planificación financiera excede de la necesidad de ahorrar para ciertos fines: pagar los impuestos justos y no demás, analizar la estructura más eficiente para nuestra empresa, establecer el plan sucesorio o maximizar las inversiones para sacar al dinero el mayor partido posible son solo algunas de las tareas de las que un buen asesor puede encargarse por nosotros.

En Singular Bank opinan que las necesidades, circunstancias y objetivos de cada cliente son únicos, por lo que requieren soluciones singulares. Y, algunas de esas soluciones solo pueden venir de la mano de los mejores asesores y de los mejores expertos.

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