Retribución al accionista

Cobrar el dividendo de Repsol es un 5% más rentable que vender los derechos en el mercado

Los derechos de la petrolera se dejan un 5,3% el primer día

Vista del Campus Repsol, en Madrid.
Vista del Campus Repsol, en Madrid. EFE

La política de retribución al accionist aes uno de los grandes alicientes de la Bolsa española, una característica que aunque se ha visto puesta en jaque por la crisis del coronavirus no impide que algunas cotizadas se desmarquen de la cancelación del dividendo. Una de estas es Repsol. La compañía confirmó que mantendría el reparto de dividendo y ahora mismo está inmersa en el proceso. La fórmula elegida para cumplir con los accionistas ha sido el scrip dividend, una estrategia que aunque ha sido intentada dejar atrás por muchas firmas españolas vuelve a resurgir con fuerza ante las dificultades económicas derivadas del Covid-19. La estrategia del scrip dividend fue introducida en 2009 por Banco Santander y tras él se sumaron otras firmas. La gran ventaja de esta herramienta reside en su cualidad de permitir distribuir parte del beneficio a la vez que se limita la salida de dinero de caja.

Como en toda ampliación de capital liberada con cargo a reservas con derecho de suscripción preferente para el accionista existen tres opciones a elegir en función de los objetivos de cada uno. Los que quieran aumentar su peso en el capital social de la compañía deberán decantarse por la recepción de las nuevas acciones. Esta vía es la que emplean por defecto todas las cotizadas que recurren al scrip dividend. Según la información remitida por Repsol a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la ecuación fijada para las nuevas acciones es de 18 derechos por un nuevo título. Es decir, para tener acceso a las acciones de nuevo cuño son precisos 18 derechos. El número máximo de acciones que está dispuesto a emitir la petrolera son 87 millones.

Existen otros accionistas que lo que persigan es el dinero en efectivo. En este caso el inversor dispone de dos alternativas: vender los derechos en el mercado o solicitar la compra de los mismos a la compañía. Decantarse por una u otra va a depender de la cotización de los títulos a fin de obtener la máxima rentabilidad.

Los derechos de suscripción preferente han comenzado hoy su negociación a un precio de 0,49 euros y en su primera jornada han cerrado con una caída superior al 5,28%, hasta los 0,446 euros. Si de aquí al 6 de julio (día en que concluye el periodo de cotización de los títulos) las ganancias toman ventaja hasta el punto de que los derechos superen los 0,49 euros, lo más rentable es venderlos en el mercado a todos aquellos accionistas interesados en aumentar su peso en la compañía.

Otra de las opciones es solicitar la compra de los derechos a la compañía. Esto último equivaldría a cobrar el dividendo en efectivo. El plazo máximo para solicitar la compra de los derechos finaliza el 30 de junio y el 8 de julio se procederá al pago de todos aquellos que lo hayan solicitado. Con el comportamiento registrado hoy por los derechos la opción más rentable pasa por cobrar el efectivo en lugar de vender los títulos en el mercado.

Además de tener en cuenta la evolución de los derechos el inversor se suman las retenciones fiscales. Primero fue la supresión de la exención fiscal a los primeros 1.500 euros cobrados en concepto de dividendos, medida que entró en vigor en enero de 2015 tras la reforma fiscal de Cristóbal Montoro en noviembre de 2014. Dos años después, la Agencia Tributaria centró la atención en los derechos de suscripción preferente del scrip dividend.

En enero de 2017, la venta de los derechos de suscripción preferente en la Bolsa pasó a tener el mismo tratamiento fiscal que el cobro del dinero en efectivo. Hasta la entrada en vigor de este último cambio la venta de los derechos en el mercado disfrutaba del diferimiento del pago de impuestos hasta el momento en el que el accionista se deshiciera de los títulos que los habían generado.

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