Londres y Bruselas acuerdan dar un “nuevo impulso” a la negociación, que no tendrá prórroga

El acuerdo final deberá estar listo en otoño para que pueda ratificarse antes de que termine el año

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante la teleconferencia con el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, y el primer ministro británico, Boris Johnson.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante la teleconferencia con el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, y el primer ministro británico, Boris Johnson.

Si quedaban dudas de que Reino Unido comenzaría 2021 totalmente fuera de la Unión Europea y el mercado único, este lunes se han terminado de disipar. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, se han reunido hoy con el primer ministro británico, Boris Johnson, en una teleconferencia a cuatro, después de que el pasado viernes Londres diese por terminado el plazo para pedir una prórroga de las negociaciones y Bruselas tomase su posición como definitiva. Hoy, "las partes han tomado nota de la decisión del Reino Unido de no solicitar ninguna extensión del período de transición", explica el comunicado emitido tras la cumbre. Así, el 31 de diciembre finalizará oficialmente el periodo de transición adoptado entre la UE y Reino Unido, que seguía unido de forma temporal al mercado comunitario desde el mes de febrero, cuando se consumó el Brexit político.

Las partes, prosigue el comunicado, después de los pocos avances conseguidos por los negociadores de ambos bloques en estos meses, han acordado que se requerirá de un "nuevo impulso" para alcanzar un acuerdo que pueda ratificarse a finales de año. Así, han apoyado "los planes alcanzados por los negociadores principales para intensificar las conversaciones en julio y crear las condiciones más propicias para concluir y ratificar un acuerdo antes del fin de 2020". Los plazos son muy ajustados para una negociación de tal calibre. El borrador del pacto debería estar listo a finales de otoño como muy tarde, para poder cerrarse antes de la llegada del nuevo ejercicio.

Esto incluye, añade el texto, encontrar un entendimiento temprano sobre los "principios subyacentes" de cualquier acuerdo. Hasta la fecha, David Frost y Michel Barnier, negociadores principales de Reino Unido y la Comisión Europea, respectivamente, no han sido capaces de dar más que pequeños pasos en las cuatro rondas de conversaciones celebradas por videoconferencia hasta la fecha. Además, "las partes subrayaron su intención de poner todo su empeño para lograr una relación que beneficie tanto a las y los ciudadanos de la Unión, como del Reino Unido. También confirmaron su compromiso de aplicar plena y oportunamente el acuerdo de retirada".

El mes de febrero comenzó con el Reino Unido formalmente fuera de la UE. Sin embargo, los británicos todavía siguen ligados económicamente a Europa en lo que es una suerte de terreno transitorio que verá su fin con la llegada de 2021, cuando se consumará el divorcio. Hasta entonces, los dos bloques tienen que negociar los principios que regirán la futura relación comercial y económica.

El mayor conflicto sigue siendo la falta de acuerdo a nivel de pesca, de comercio y de lo que se conoce como evel-playing field, o campo de juego nivelado. Un acuerdo en este último apartado evitaría que Reino Unido se convirtiese en un lugar más atractivo (en el ámbito fiscal o en los estándares medioambientales, por ejemplo) para el sector empresarial en detrimento de Europa, dando pie a una situación de competencia desleal. En lo relativo a la pesca, Europa quiere que los barcos comunitarios puedan seguir faenando en aguas británicas, y pide a Londres un acuerdo equilibrado. La flota española, pero sobre todo la francesa, se verían seriamente dañadas si en este punto no hay consenso.

En relación al comercio, Londres y Bruselas tienen que cerrar un consenso similar al que la Unión Europea tiene con otros países extracomunitarios o bloques compuestos por terceros países. Hasta la fecha, la UE ha acusado a Reino Unido de querer beneficiarse de los estándares y ventajas del mercado único sin permanecer en él, mientras que los británicos se escudan en las fuertes exigencias que está proponiendo la Unión.

En todo este tiempo, Barnier también ha criticado que el bloque británico se ha saltado los consensos firmados por ambas partes en la declaración política previa a las negociaciones, y que sentaba las bases y el rumbo por el que girarían las conversaciones.

No a cualquier precio

"Un acuerdo amplio y ambicioso, en línea con las directrices del Consejo europeo, va en nuestro interés mutuo", ha escrito el presidente del Consejo, Charles Michel, en las redes sociales al compartir la declaración conjunta. Sin embargo, ha añadido que la Unión Europea está dispuesta a esforzarse al máximo en las negociaciones para lograr un acuerdo, pero ha avisado de que no aceptarán "gato por liebre" y que es fundamental que el pacto garantice la igualdad de condiciones en el campo de la competencia.

El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, por su parte, ha añadido que la Eurocámara quiere un acuerdo "ambicioso y amplio", que esté en línea con los compromisos adquiridos, y ha añadido una frase en latín para exigir que se cumpla lo acordado ('Pacta sunt servanda').

"Tomamos nota de la decisión de Reino Unido de no prorrogar el periodo de transición y convenimos lograr el mejor acuerdo para los ciudadanos", ha indicado, a su vez, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también a través de las redes sociales.

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