Los libaneses vuelven a las calles pese a las medidas monetarias

El país vive una jornada de protestas violentas contra la fuerte depreciación de la libra libanesa

Disturbios Beirut
Manifestantes atacan tiendas en el centro de Beirut durante los disturbios que estallaron después de la caída de la libra libanesa contra el dólar estadounidense. Dpa

El Líbano vivió este sábado un día de protestas violentas contra la fuerte depreciación de la libra libanesa frente al dólar y la crisis económica, pese a las medidas monetarias anunciadas la víspera por el Gobierno y al discurso apaciguador hoy por parte del primer ministro, Hasan Diab.

Después de que el tipo de cambio en el mercado negro subiese por encima de las 5.000 libras libanesas por un dólar el pasado jueves, lo que ya motivó protestas las dos últimas noches, la capital y otros puntos del país registraron hoy manifestaciones, en algunos casos con enfrentamientos y violencia.

Sólo en la ciudad septentrional de Trípoli, cuatro personas tuvieron que ser trasladas a hospitales y otras cinco recibieron tratamiento médico in situ tras resultar heridas durante las manifestaciones, informó la Cruz Roja libanesa en su cuenta de Twitter.

Desempleo, corrupción y mucha frustración

En la capitalina Plaza de los Mártires, entre un fuerte dispositivo de seguridad, los manifestantes ondearon banderas del Líbano y portaron pancartas en las que se podían leer lemas antigubernamentales y anticorrupción como "Un gobierno fallido, parlamentarios y ministros fracasados y fallidos: iros, iros, iros".

Una de las participantes en esta protesta en el centro de Beirut, Zainab, de 23 años, explicó a Efe que sus demandas pasan por vivir con dignidad y la devolución del dinero "robado", pues la corrupción fue uno de los ejes de las protestas iniciadas en octubre y que, antes de perder fuelle con el coronavirus, provocaron la caída del Gobierno de Saad Hariri.

"Somos un pueblo sin trabajo, no hay ninguna razón para que nos quedemos en casa, estamos sufriendo de hambre, el precio de todo es el triple, el dólar está subiendo, no hay ni Gobierno ni Estado (...) Todos están durmiendo y no sienten nada", denunció la joven.

Zainab considera que los libaneses carecen de "derechos" en su propio país y cree que el sucesor de Hariri ha tenido tiempo suficiente para cumplir sus promesas y no lo ha hecho.

El Gobierno "tecnócrata" de Diab se formó el pasado enero tres meses después del inicio de las protestas que tumbaron al anterior Ejecutivo y llegó al poder con la promesa de atajar la grave crisis económica que sufre el país, incapaz de garantizar el suministro de agua y electricidad durante todo el día.

Discurso del primer ministro

A media tarde de hoy y tras dos noches y casi un día de protestas, el actual primer ministro salió a dar un discurso a la nación para tratar de apaciguar los ánimos.

"Vuestro derechos están garantizados por los bancos y por el Banco Central y el Estado es el garantizador, por eso tenemos que proteger al Estado para que sea el garantizador de todos sus hijos, sus pertenencias, su dinero y su futuro", sentenció el mandatario en un discurso televisado.

El primer ministro aseveró que no permitirán "que se pierda el dinero del pueblo" y culpó a los anteriores gobiernos de empobrecer a la nación árabe y a los ciudadanos, además de acusarles de "controlar" el dinero de la gente.

Sin embargo, reiteró que el país "no está en bancarrota" sino que atraviesa "dificultades económicas" y defendió que el Líbano es rico en "capacidades y recursos".

Las protestas, que se intensificaron tras el discurso de Diab, se produjeron a pesar de que el Gobierno anunció ayer que inyectará dólares a los mercados de divisas a partir del lunes para rebajar el valor del billete verde en el tipo de cambio, entre otras medidas.

Con el nacimiento de las protestas de octubre, las entidades bancarias comenzaron a restringir la retirada de dólares en el país, donde desde 1997 se mantiene el tipo de cambio oficial y principal con el billete verde en un rango casi fijo de entre 1.507,5 y 1.515.

Sin embargo, la libra libanesa no ha hecho más que depreciarse más y más desde entonces, en una economía fuertemente dolarizada, hasta dispararse el pasado jueves a niveles récord.

El pasado 7 de marzo, Líbano declaró por primera vez en su historia que entraba en suspensión de pagos de la deuda exterior al no poder satisfacer un vencimiento en eurobonos de 1.200 millones de dólares.

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