La batalla Tiffany-LVMH es la guerra entre el querer y el deber

A ambos les conviene un acuerdo amistoso, pero Arnault podría guardar ases en la manga

Tienda de Tiffany en Sao Paulo (Brasil).
Tienda de Tiffany en Sao Paulo (Brasil). REUTERS

Tiffany se mantiene firme ante la oferta de 16.000 millones de dólares de LVMH. Un reajuste en sus convenios de deuda le ayuda a evitar posibles intentos de LVMH de bajar el precio. Aun así, una dramática caída del 45% en las ventas anunciadas del trimestre hasta abril es un severo recordatorio de lo mucho que la joyera estadounidense de fama en Hollywood necesita a su colega del gran lujo Bernard Arnault para atravesar las duras olas de la pandemia. Ambos deberían de querer un acuerdo amistoso, pero el multimillonario podría tener más ases en la manga.

Tiffany dijo el martes que modificó los términos anexos a algunos de sus convenios de deuda que estaba en riesgo de incumplir. Se suponía que mantendría la deuda a no más de 3,5 veces sus ganancias antes de deuda, impuestos, amortización y alquiler, según Credit Suisse. Tiffany persuadió a los tenedores de bonos para que aumentaran la ratio de apalancamiento máxima a 4,5.

Romper ese umbral podría haber ofrecido a LVMH un camino para bajar su oferta de 135 dólares por acción en efectivo, ya apoyada por los accionistas de Tiffany. Pero esa táctica ahora parece imposible. Las acciones de Tiffany se negocian a solo un 8% por debajo del precio de oferta, lo que sugiere que los inversores piensan que se cerrará el acuerdo actual.

LVMH tiene impedimentos para cambiar los términos del trato. Tiffany debería pagar una comisión de ruptura de 575 millones. No hay una estipulada para LVMH, lo cual la expone potencialmente a daños y perjuicios si se retira. Y la joyera podría enfrentarse a demandas de los accionistas si renegociara.

Pero las perspectivas de Tiffany son frágiles. Las ventas en la China continental subieron un 90% en mayo. Pero los disturbios están golpeando a su principal mercado, EE UU. Y las restricciones por la pandemia han bloqueado las ventas de viajes en China, que se estima que representan un 15% de las ventas mundiales del sector del lujo.

Que la batalla se hiciera realidad significaría acudir a los tribunales de Delaware. Sería una mala manera de comenzar una nueva relación con la marca dirigida por el consejero delegado Alessandro Bogliolo, especialmente dada la promesa de Arnault de hacer prosperar a Tiffany “durante siglos”.

Aun así, Arnault puede luchar. Su épica búsqueda del control del imperio LVMH, que abarca desde los bolsos de Louis Vuitton hasta el champán Moet, implicó pasos maquiavélicos y amargas peleas en la sala de juntas. También se puso hostil para tratar de hacerse con su rival Hermes International. Lo que más conviene al magnate –y a Tiffany– es cerrar el trato sin una pelea. Eso no significa que no la vaya a haber.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías