Se necesitan empresas empáticas

Hasta ahora la RSC era voluntaria, hoy en la pandemia debe ser moralmente obligatoria, muy innovadora

Paul Polman, ex-CEO de Unilever.
Paul Polman, ex-CEO de Unilever.

Paul Polman (ex-CEO de Unilever) y Kit Tindell (CEO de The Container Store) plantean en The Harvard Business Review que las empresas deben encarar la pandemia con la conciencia de que después serán juzgadas por cómo actuaron frente a los gravísimos problemas ocupacionales, sociales y humanos que ella generó. Deben poder mostrar que tuvieron gran empatía con la sociedad. Una investigación de la Universidad de Exeter halló que las empresas más responsables están logrando mantener mejor la lealtad de sus clientes y resultados más altos. Empresas con visión estratégica están ideando nuevas fórmulas para poner el inmenso potencial productivo de la empresa privada al servicio de la lucha contra la pandemia y sus impactos.

Entre otras prácticas ejemplares está la de Patagonia. Empresa B con una muy elevada RSC y vigorosas políticas medioambientales, dio el ejemplo de cerrar aun antes de que comenzaran los cierres obligados y se propone no abrir hasta que no haya condiciones de seguridad para sus empleados y consumidores. No tiene ningún caso de infección en sus 3.000 empleados. Su CEO, Rose Marcano, dice: “Nuestro desafío es cuidar a nuestro personal y a nuestra comunidad, mientras esto sucede, de una manera coherente con nuestros valores”.

Diversas empresas americanas han tratado de no despedir, optando por recortes de sueldos concentrados en sus ejecutivos altos y medios. El CEO de KVH industries resalta que, para su sorpresa, toda la plantilla apoyó su iniciativa.

Los ultracompetidores Google y Apple decidieron sumar sus capacidades para producir telefonía inteligente que avisara a quien estuviese con algún contagiado.

Muchas empresas se reconvirtieron para producir artículos urgentes como test rápidos, barbijos, ventiladores. Entre ellas, la industria de la moda se autorreformó para generar máscaras protectoras.

Las empresas líderes en salud se centraron en medicamentos y vacunas contra el virus, llevaron a cabo rápidas alianzas, están organizando la producción en masa de las futuras vacunas para ganar tiempo, y en pocos meses se ha hecho el trabajo de años. Un estudio de McKinsey dice que hay 150 vacunas en desarrollo, 200 medicamentos candidatos y 1.700 pruebas en progreso.

Hasta ahora la RSC era voluntaria, hoy en la pandemia debe ser moralmente obligatoria, muy innovadora y practicada como piden Polman y Tindell con “compasión genuina”.

 

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