El respiro de las aerolíneas tiene que pasar aún el control de seguridad

Un cierto grado de entusiasmo está justificado, pero tienen muchos problemas por delante

Aviones de EasyJet and Lufthansa en el aeropuerto de Berlín-Brandenburgo Airport, el 1 de junio.
Aviones de EasyJet and Lufthansa en el aeropuerto de Berlín-Brandenburgo Airport, el 1 de junio. Getty Images

Las acciones de las aerolíneas están subiendo verticalmente ante las esperanzas de que lo peor del coronavirus haya quedado atrás. Un cierto grado de entusiasmo está justificado. Pero conseguir que los aviones vuelvan al cielo es solo la mitad del trabajo.

American Airlines, la aerolínea estadounidense más afectada debido a su gran deuda, ha encabezado la carga, subiendo más del 40% el jueves después de decir que en julio operaría más de la mitad de sus rutas normales.

La propietaria de British Airways e Iberia, International Consolidated Airlines Group (IAG), y la aerolínea de bajo coste Easyjet subieron un 15% y un 7% respectivamente el viernes. Las acciones de ambos grupos casi han doblado su valor desde sus mínimos de mediados de mayo.

La causa más inmediata del optimismo son los recientes datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), que muestran que el número de vuelos a finales de mayo era un 30% más alto que en el nadir del 21 de abril.

Pero las mismas cifras revelan también el tamaño de la montaña que hay que escalar. El tráfico aéreo mundial seguía un 73% por debajo de los niveles de enero. Y los aviones estaban virtualmente vacíos, lo que significa que el número de kilómetros recorridos por los pasajeros de pago, la métrica clave de la industria, se redujo un enorme 94% interanual.

El colapso de los precios del crudo ayudará con las facturas de combustible, que normalmente representan un cuarto de los costes operativos de las aerolíneas. Pero eso es un fino resquicio de esperanza. Antes de la crisis, los modelos de negocio de las aerolíneas de bajo coste se basaban en la inclusión de tantos pasajeros como fuera posible. Ryanair, con sede en Dublín, lideraba el grupo con el 96% de sus asientos ocupados en promedio. Es improbable que eso se repita en un mundo pospandémico.

La IATA dice que el precio medio de los billetes nacionales fue en mayo un 23% más bajo que hace un año. Y el mayor ajuste de los presupuestos corporativos significa que habrá menos viajeros de clase ejecutiva.

Regulaciones como la cuarentena de 14 días de Gran Bretaña también serán onerosas. Incluso si las aerolíneas y los países del sur de Europa consiguen que el ministro del Interior del Reino Unido, Priti Patel, descarte la medida, los turistas no querrán viajar.

Y lo que es más importante para los inversores: las aerolíneas tienen ahora miles de millones de deuda extra que o bien reducirán los pagos para los accionistas o los impedirán por completo. Ese es el caso, especialmente, de operadores como Air France-KLM y Deutsche Lufthansa, que han aceptado grandes paquetes de rescate del Estado.

Al igual que los pacientes que salen de cuidados intensivos, las aerolíneas tardarán meses o incluso años en lograr una recuperación completa.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías