Aernnova reclamará a Airbus parte de sus pérdidas por el 'A380'

Reversión a números rojos de provisiones por cuatro millones

Aernnova cerró 2019 con una plantilla de más de 4.000 trabajdores.
Aernnova cerró 2019 con una plantilla de más de 4.000 trabajdores.

El fabricante de componentes aeronáuticos Aernnova reclamará a Airbus parte de las pérdidas en las que ha incurrido la empresa alavesa por la decisión del consorcio europeo de suspender a partir de febrero del año pasado la producción del A380, el avión de pasajeros más grande del mundo (puede transportar hasta 853 viajeros).

El lanzamiento de una nueva aeronave se prepara para su vida comercial durante casi tres décadas por las altas inversiones que requiere. El bloqueo de su fabricación deja "colgados" a sus proveedores, que han tenido que destinar parte de sus recursos al diseño y fabricación de los componentes que equipan estas unidades.

Aernnova ha abierto la vía de las demandas sin olvidar que Airbus sigue siendo uno de sus principales clientes. Pero a cuenta del fallido del A380 provisionó casi cinco millones, de los cuales ya ha revertido en balance como pérdidas casi cuatro millones. El millón restante sigue como dotación ante el "agujero" dejado por el A380.

Sobre estas cifras basa Aernnova su reclamación a Airbus. La paralización de la industrialización del avión ya redujo en 2018 sus resultados en 15,2 millones, en el ejercicio anterior al que el rival de Boeing anunciara públicamente la retirada del programa.

El grupo mantiene una dotación de casi un millón tras el parón del programa de Airbis

Los beneficios de 2019 se redujeron un 18,13%, hasta 39 millones

Ese impacto se extendió a los beneficios de 2019. Aernnova ganó un 18,13 % menos, al contabilizar cerca de 39 millones en números negros. En el lado positivo, las ventas crecieron un 4,35 %, hasta 712 millones, por la participación del grupo que preside Iñaki Gandásegui en los programas de otros constructores como Boeing, Embraer y Bombardier.

En otros negocios fuera del sector aeronáutico, Aernnova sigue reduciendo su exposición en el sector renovable a través de su filial Orisol. En 2019 se desprendió con pérdidas de 548.000 de dos filiales en Italia. Un repaso a las cuentas de Aernnova en 2019 desvela que el precio final por la compra de 100 % de la empresa estadounidense del sector System Integrity, con sede en California, fue de 8,4 millones.

En sentido contrario, Aernnova se desprendió de sus acciones en dos participadas brasileñas con unas plusvalías de 1,4 millones.

Con un pasivo superior a los 300 millones, el grupo vasco tiene un préstamo de 164,5 millones con un pool de doce bancos y con vencimiento a tres años. El Covid-19 ha cambiado el paso del negocio, como le está pasando a las empresas de todos los sectores.

Cuando compró unas fábricas de General Electric en Reino Unido y China, para entrar en el segmento de componentes para alas, estimó que esta adquisición aumentaría en un 20 % su cifra de ventas consolidada. Una previsión ahora en revisión.

Aernnova no se atreve a cuantificar de momento el impacto de la pandemia en su balance. El tráfico mundial de pasajeros y mercancías se ha desplomado. El sector mira con esperanza a la reactivación que puede llegar con la campaña de turismo de este verano, cuando los países comiencen a abrir sus fronteras a los visitantes extranjeros.

De momento, Aernnova ha puesto en marcha a nivel interno una serie de comités de seguimiento del impacto del virus, además de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) de 62 días para 282 de los 448 trabajadores de su centro de Berantevilla (Álava). Y alerta que sigue adelante su intención de aumentar la fabricación en países con menos costes laborales y regidos por el dólar estadounidense, caso de México y Brasil, donde tiene plantas de producción.

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