Una opa que revela confianza en la economía e ineficiencia en el mercado

La oferta sobre MásMóvil es una prueba de que España sigue siendo un destino atractivo para la inversión internacional

La opa sobre MásMóvil confirmada ayer por los fondos de capital riesgo KKR, Cinven y Providence demuestra que el apetito por las operaciones corporativas sigue vivo en los mercados, pese al dramático azote del Covid-19 y a la crisis desatada por las medidas para contenerla. La oferta sobre el cuarto operador español, por casi 3.000 millones de euros, constituye una de las mayores operaciones corporativas del mundo desde el inicio de la pandemia. Los inversores, que prevén la exclusión de Bolsa de los títulos de la operadora, cuentan con el respaldo de la propia compañía, así como de sus principales accionistas.

La opa sobre MásMóvil, una empresa de potente y constante crecimiento, es una prueba de que España sigue siendo todavía un destino atractivo para la inversión internacional, pese al oscuro horizonte que ha generado la lucha contra la pandemia. Aunque es cierto que las telecomunicaciones se han convertido en un sector refugio dentro de la crisis, en el caso de inversores de control que adoptan posiciones a medio y largo plazo, como en esta operación, un precio como el ofertado solo se justifica si hay confianza en una verdadera recuperación de la economía.

La operación es relevante también en cuanto a la futura configuración del mercado de telecomunicaciones europeo, dado que supone un paso intermedio hacia una mayor concentración en el sector, más aún tras la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que ha declarado ilegal el veto que Bruselas impuso hace cuatro años a la venta de O2 a Hutchison. Facilitar una mayor concentración corporativa tiene especial sentido en un sector que demanda una gran cantidad de inversiones y para el que urgen soluciones regulatorias que permitan cubrir la necesidad intensiva de capital sin sacrificar la competencia efectiva.

La opa sobre MásMóvil evidencia que el capital riesgo no se focaliza únicamente en empresas marginales e infravaloradas, sino que apunta al Ibex 35, a una de las estrellas bursátiles de los últimos años y a un valor en alza dentro de un sector clave y con futuro. El hecho de que el capital riesgo saque del mercado a una empresa de estas características debe hacer reflexionar a reguladores y supervisores sobre si la Bolsa española está cumpliendo de forma efectiva con su papel de canalizador de recursos financieros y de formación transparente y eficaz de precios con los que facilitar liquidez a los inversores o si por el contrario el exceso de exigencias regulatorias, unido al papel cada vez más destacado de bajistas y de otros actores, están haciendo del mercado un entorno hostil para la mayor parte de las compañías, en detrimento tanto de la financiación como de la transparencia y el buen gobierno.