El Covid-19 acelera la llegada del ascensor sin cables

Impulsado por imanes, irá por circuitos en vez de solo subir y bajar

Ascensores en la sede de Thyssenkrupp en Essen (Alemania).
Ascensores en la sede de Thyssenkrupp en Essen (Alemania). REUTERS

Para alivio de los oficinistas pospandemia en la cola del ascensor, los elevadores sin cables no son ya solo cosa de Charlie y la fábrica de chocolate. Impulsados por imanes, los ascensores del futuro irán por circuitos en vez de solo subir y bajar. Ello ahorra espacio y facilita añadir capacidad. Con sus altísimos rascacielos, los centros financieros están especialmente expuestos a los cuellos de botella, con cabinas diseñadas para 20, limitadas a 3. El problema es que el diseño básico ha cambiado poco desde que el estadounidense Elisha Otis los generalizó allá por 1850. Hacer que los ejecutivos suban por las escaleras es deprimente, aunque reduzca algún kilo.

A corto plazo, artilugios sencillos pueden proteger del Covid-19 a los pasajeros. El software de reconocimiento facial o de voz hace innecesario pulsar botones, así como los paneles de control en el suelo accionables con el pie. Las cámaras térmicas pueden detectar temperaturas altas y los sensores de peso pueden bloquear un ascensor si los bulliciosos traders ignoran los límites de carga el viernes a la hora de comer.

A largo plazo, sin embargo, la tecnología ofrece una solución mucho más inteligente. Basándose en la levitación magnética como la del tren bala de Japón, los ascensores sin cables tendrán varias cabinas que subirán por un solo eje, girarán en la parte superior y bajarán por otra vertical. Thyssenkrupp, vendida en febrero a Advent International y Cinven por 17.000 millones de euros, ya tiene un sistema en pruebas y considera que evitar los cables podría liberar hasta un 40% más de superficie en los edificios ultraaltos.

El distanciamiento social [sic] trae ventajas añadidas para los usuarios. A diferencia de los ascensores por cable, un circuito magnético podría incluir más cabinas cuando ataque el próximo virus. Thyssenkrupp considera que está a la cabeza gracias a los conocimientos adquiridos en la construcción del enlace ferroviario del aeropuerto de Shanghái. Otis, así como sus rivales Schindler y Kone, están sin duda trabajando en sus propias versiones. El Covid-19 acaba de doblar el premio para el primero en llegar al piso más alto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías