Cantar la claqueta: España pone a punto su industria audiovisual tras el impacto del Covid-19

¿Qué medidas se están adoptando para hacer a nuestro país más atractivo y seguro para invertir en cine?

Cantar la claqueta: España pone a punto su industria audiovisual tras el impacto del Covid-19

El Covid-19 ha hecho tambalearse los cimientos de la industria audiovisual. Aunque las cifras son volátiles, se calcula que alrededor de 300 rodajes se han visto interrumpidos en España. Según datos del Ministerio de Cultura, el audiovisual representa hoy el 28% del total de las industrias culturales –que en su conjunto suman el 3’2% del PIB– y, antes de la pandemia, aspiraba a rebasar los mil millones de cifra de negocio.

Ante esta situación, y tras algunos titubeos iniciales, el Gobierno ha redoblado su compromiso con el sector mediante la aprobación de un ambicioso paquete de medidas: se mejoran los incentivos fiscales a la producción, se garantiza una línea de crédito de 40 millones a través de Crea SGR, se facilita el acceso a las subvenciones y se apoya a las salas de cine como elemento vertebrador del tejido cultural de nuestras ciudades. Además, se espera que esta misma semana el ICAA publique la orden de ayudas generales y selectivas a la producción por un importe superior al de 2019. La célebre revista Variety ha ponderado la reforma y sitúa a España como uno de los polos internacionales de la producción audiovisual.

Con el epicentro de la pandemia ahora en América, Hollywood ha empezado a trasladar algunas de sus producciones a países que ofrezcan seguridad en los rodajes (con la polar Islandia y Corea del Sur como destinos estratégicos tras el anuncio de Netflix de reanudar allí sus producciones). En España, Cultura difundió ya la semana pasada un protocolo de “rodajes seguros” similar al libro blanco que se maneja en Hollywood. Pero ¿en qué consisten las medidas adoptadas? Y, sobre todo, ¿estamos preparados para cantar la claqueta y gritar “acción”?

1. Incentivos a la producción nacional e internacional

De la batería de medidas, la joya de la corona es sin duda el incremento de los incentivos fiscales: la deducción escala cinco puntos con respecto a la anterior y los productores podrán deducirse el 30% de los costes en que incurran en España por el primer millón de euros y el 25% de los que excedan de esa cantidad. En preproducción y posproducción de obras de animación y efectos visuales, la inversión mínima se reduce a 200.000 euros. Además, la deducción total por proyecto pasa de 3 a 10 millones de euros. El conjunto de los incentivos sigue sin poder superar la mitad del coste de la producción, pero en cintas nacionales se contemplan excepciones, por ejemplo, para películas dirigidas por mujeres o directores noveles, rodadas en lenguas cooficiales o que resulten culturalmente valiosas.

2. Estrenos en plataformas

Los cines pueden reabrir desde la fase 2 de la desescalada, pero con butacas preasignadas y un tercio del aforo habitual. Por eso, otra de las medidas solicitadas era la suspensión del requisito del estreno en salas para acceder a las ayudas del ICAA. Pues bien, hasta el 31 de agosto, las películas estrenadas en plataformas podrán beneficiarse de las ayudas sin pasar por la gran pantalla. Las salas de cine, por su parte, serán compensadas con algo más de 13 millones de euros.

3. Reanudación de rodajes

Desde el 25 de mayo, los rodajes pueden reanudarse en todo el país (el requisito era haber pasado a la fase 1) y España llega a esta fecha con un protocolo de seguridad consensuado con el sector. La guía combina recomendaciones y disposiciones sanitarias y de salud laboral, de entre las que cabe destacar: (a) la revisión creativa de los guiones para minimizar las situaciones de riesgo: los guionistas deberán ser audaces y dar giros de guion para lograr escenas de menor voltaje, reduciendo besos, caricias y hasta escenas de alcoba a su mínima expresión; (b) los actores deberán aportar un test negativo de Covid-19 y someterse a pruebas periódicas de temperatura; (c) se recomienda el teletrabajo cuando sea posible y el distanciamiento físico entre el personal técnico; (d) la desinfección permanente del atrezzo y vestuario; y (e) priorizar producciones de menor envergadura en cuanto a localizaciones, decorados, actores, figuración, etc.

En definitiva, España está adoptando medidas que la hacen más atractiva y segura para invertir en cine y contenidos audiovisuales. Pero los productores deben todavía granjearse el respaldo de las aseguradoras, negociar la reincorporación de actores que tienen ya compromisos cerrados para el otoño, adquirir permisos de grabación, salvar las restricciones de circulación y los cierres de fronteras. El sector se reactiva, pero debe aún recorrer un difícil camino para que, en el 125º aniversario de la primera proyección de cine, la máquina de filmar se ponga en marcha con todas las garantías. Y cada uno de los eslabones de la cadena (guionistas, actores, productores y, sí, también los abogados) debemos remar al unísono y con responsabilidad para que nuestra industria salga airosa y logre afianzarse en la escena internacional como un referente del séptimo arte. ¡Acción!

Antonio Muñoz Vico, asociado principal del Departamento de Propiedad Industrial e Intelectual de Garrigues.

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