Banca

La EBA cree que la banca tiene colchón para amortiguar las pérdidas por la crisis del Covid

Pese a ello, estima que la rentabilidad se desplomará y la morosidad se disparará

José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (ABE)
José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (ABE) REUTERS

La Autoridad Bancaria Europea (EBA) considera que el sector está más preparado para afrontar el choque económico del coronavirus que en la crisis financiera de 2008-2009, sobre todo porque dispone de un colchón de capital y liquidez que le permite hacer frente al riesgo del crédito.

En un informe preliminar publicado este lunes, la EBA se muestra cauta por las incertidumbres que siguen planeando pero subraya que el capital acumulado en los últimos años, sumado a las medidas activadas desde marzo por los reguladores, "deberían permitir a los bancos soportar las posibles pérdidas por riesgo de crédito".

 

Basándose en las hipótesis de los últimos test de estrés que hizo en 2018, calcula que el riesgo de crédito les podría suponer pérdidas de entre el 2,3 y el 3,8 % de los activos ponderados por riesgo.

 

Teniendo en cuenta que globalmente las entidades cuentan con un colchón de alrededor del 5 % de activos de riesgo, eso debería dar a los bancos un margen de al menos un 1,1 %, por lo que el sector en conjunto es considerado "resistente".

 

No obstante, la EBA señala que podría haber algunas entidades más débiles, entre las cuales aquellas que han entrado en la crisis con problemas específicos y las muy expuestas a sectores más sensibles al choque del coronavirus (como el alojamiento, la restauración o el transporte), para las que el colchón de capital podría ser insuficiente.

 

En su análisis no contempla otros riesgos que también podrían impactar en el sector bancario, como el que podría venir de un eventual hundimiento de los mercados.

 

Sobre todo, insiste en que la economía global se enfrenta a retos "sin precedentes" y que, a menos que haya una vacuna efectiva, las medidas de distanciamiento impuestas por las autoridades se van a levantar a un ritmo gradual y subsiste el riesgo de que se produzcan nuevos brotes de la epidemia.

 

La consecuencia de todo ello es que la economía "puede tardar más en recuperarse de lo que se esperaba inicialmente".

 

Para demostrar las mejores bases de la banca europea, la autoridad bancaria subraya que su ratio de capital de máxima calidad (CET1) era del 14,9 % en diciembre del pasado año, comparado con un 9 % en 2009, cuando tuvo que afrontar la crisis financiera.

 

En paralelo, el nivel de liquidez está netamente por encima de los mínimos regulatorios, en concreto en casi el 150 % en el primer trimestre de 2020. Además, los créditos morosos (con impagos que se prolongan durante al menos tres meses), que llegaron a representar un 7 % en 2014, habían bajado al 3,1 % a finales del pasado año.

 

La EBA destaca que los bancos han conseguido seguir operando pese al impacto de la pandemia sin que sus actividades esenciales se vieran apenas afectadas, con un recurso amplio al teletrabajo y a los canales digitales.

 

Pese a esas mejoras y logros, el órgano regulador recuerda que la rentabilidad del sector bancario no había llegado a recuperarse desde la crisis financiera como consecuencia de los bajos tipos de interés y de los elevados costes de estructuras.

 

Señala que los bancos están utilizando los amortiguadores de liquidez y los deberán seguir utilizando en los próximos meses porque las condiciones de financiación en los mercados se han deteriorado significativamente desde febrero.

 

Por eso mismo, ha aumentado su dependencia del Banco Central Europeo (BCE) a la hora de financiarse.

 

En su informe, la EBA hace un análisis global del sector bancario europeo a partir de una muestra de 117 entidades, sin entrar en la situación individual de cada una de ellas o de cada país de la UE.

 

Ante el choque económico provocado por la pandemia de la covid-19, el regulador bancario decidió aplazar al año próximo sus pruebas de estrés inicialmente programadas para finales de julio para que las entidades pudieran ocuparse de la urgencia inmediata que es la gestión de la crisis. En junio publicará, en cualquier caso, los resultados de un ejercicio de transparencia, con datos individuales de los bancos examinados.

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