Energía

Total regresa a España con la compra de activos a EDP por 515 millones

La petrolera francesa compra un ciclo combinado y 2,5 millones de contratos de luz y gas

Patrick Pouyanne, presidente de Total.
Patrick Pouyanne, presidente de Total. Reuters

La petrolera francesa Total, que durante más de una década fue copropietaria, junto con Banco Santander, de Cepsa, ha regresado con paso firme a España, de la que se replegó en 2011 tras un duro pleito internacional con su socio financiero. Esta vez, y en línea con la nueva estratégica climática de las grandes multinacionales del petróleo, lo hace desembarcando en el mercado eléctrico y del gas.

En una clara maniobra que emula a la protagonizada por Repsol en 2018, cuando compró una parte de Viesgo, Total y EDP anunciaron ayer la firma de un acuerdo por la que la francesa adquiere la cartera de clientes domésticos que la portuguesa tiene en España, tanto en el mercado libre (a través de EDP Comercializadora), como en el regulado (a través de Baser), así como una central de ciclo combinado, la de Castejón (en Navarra), compuesta por dos grupos con una potencia instalada de casi 850 MW. Todo ello por 515 millones de euros o un 5% del Ebitda de EDP España.

Concretamente, con la transacción, Total adquiere una cartera conjunta de 1,2 millones de clientes o 2,5 millones de contratos de suministro (un millón de electricidad y otro millón de gas, aproximadamente, y otros 500.000 contratos de servicios). Pese al elevado volumen, la cartera cedida representa solo un 25% de la energía suministrada por EDP, ya que el grueso del negocio, la venta a grandes clientes, seguirá en sus manos: 10.000 puntos de suministro y un 75% de los TWh que vende anualmente.

En cuanto a la generación eléctrica, el ciclo de Castejón (curiosamente, también Repsol compró dos ciclos combinados a Viesgo) representa un 15% sobre la capacidad de 5.500 MW que explota y, en menor medida l a producción, ya que las centrales de gas tienen poco rendimiento. Así, la compañía con sede en Oviedo mantendrá la central de carbón de Aboño; el ciclo combinado de Soto; sus centrales hidráulicas; de cogeneración y la participación del 15% en la central nuclear de Trillo (Guadalajara).

También quedan fuera de la operación la red de distribución de EDP en España, con 668.500 puntos de suministro, mayoritariamente, en Asturias, así como y todo el negocio de renovables del grupo, que gestiona a través de EDP Renovables (EDPR), con una cartera de casi 2.000 MW de capacidad

El acuerdo incluye, por otro lado, la venta de la participación del 50% en CHC Energía, la comercializadora que EDP España comparte con Cide, asociación integrada por 230 pequeñas distribuidoras eléctricas, de las cuales, algo más de un centenar está en el capital de CHC. En este caso, Cide tiene una opción de compra sobre el paquete del 50% en manos de su socio. Por tanto, como reconoce Total en un comunicado de prensa, esta transacción (que supondría sumar la parte correspondiente de los algo menos de 400.000 clientes de CHC), está en manos de esta asociación.

El grupo francés se ha comprometido a respetar el empleo ligado a los activos que compra a EDP España, 280 personas, sobre una plantilla total de 1.800.

Operación estratégica

En España, Total cuenta, desde el pasado febrero, con una plataforma para desarrollar 2.000 MW de solar fotovoltaica y tiene una alianza con Saft para la fabricación de una pila de alta tecnología para GNL. El acuerdo con EDP, que requiere de los preceptivos permisos administrativos (entre ellos, el de la CNMC, por incluir el traspaso de los clientes regulados, unos 240.000 del total) le otorgará unas cuotas en el mercado doméstico de la luz y del gas en España del 12% y 6%, respectivamente, señala el grupo galo.

Esta operación forma parte de las estrategias tanto del comprador y vendedor: en el caso de la de Total, la de lograr cero emisiones netas en 2050, así como de ser uno de los principales agentes de la transición energética en Europa; y, en el de EDP; la de reforzar el perfil de bajo riesgo y un menor apalancamiento, “con la venta de activos de generación térmica y una menor exposición a la volatilidad de los precios del mercado mayorista, con mayor peso de los contratos a largo plazo”, subrayó el presidente de EDP, Antonio Mexia.

Total, por su parte, quiere trasladar a España “la experiencia digital y comercial desarrollada por su filial Total Direct Energie en Francia y Lampiris, en Bélgica”, según Patrick Pouyanné, presidente y director general de la utility francesa.

El coloso francés apuesta por la descarbonización

En 2011, el coloso petrolero francés, vendía a IPIC (fondo soberano de Abu Dabi, transformado después en Mubadala) su participación de poco más del 50% en Cepsa. Terminaba así su aventura en España que comenzó a principios de los años 90, cuando el grupo se fusionó con la también francesa Elf, accionista original de Cepsa desde finales de los 80.

Tras una larga batalla con Santander, su socio en la petrolera española, con quien sostuvo un arbitraje de dos años que acabó en un laudo poco favorable a la entidad (esta quiso vender su paquete minoritario al grupo galo, pero este le bloqueó apelando a un viejo pacto social) Total acabó por abandonar Cepsa (que acabó en manos de IPIC), y de paso el mercado español.

Tras ceder su red de gasolineras propias en España y Portugal a Cepsa, su negocio en la península se ha limitado durante todos estos años a la venta de lubricantes para automoción y otros productos químicos. Hasta ahora, que, empujada por el nuevo escenario marcado por la descarbonización, está apostando por la electricidad y el gas, de los que comercializa 14 TWh. Total está presente en 130 países y tiene una plantilla de 100.000 personas.

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