Imperial comprueba que el tabaco de lujo está húmedo

El estatus de paria del sector y el Covid-19 pueden haberle quitado atractivo a la venta de sus puros prémium

Tienda de tabaco de Londres.
Tienda de tabaco de Londres. EFE

El cortapuros de Imperial Brands podría haber estado un poco brusco. Un año después de anunciar su intención de hacerlo, ha vendido finalmente sus marcas prémium por 1.225 millones de euros, menos de lo que esperaban los analistas. El estatus de paria del tabaco entre muchos inversores y el Covid-19 pueden haberle quitado atractivo.

La venta ha sido compleja y opaca. Imperial dividió las marcas en dos negocios: uno que incluye las operaciones de EE UU y otro para el resto del mundo (con participaciones en exportadores cubanos). Ni siquiera ha concretado quiénes son los compradores, quizás porque a los grandes inversores institucionales les pone nerviosos comprar en el sector.

Esa base de inversores nicho puede haber hecho el proceso menos competitivo de lo que cabría esperar de otras marcas prémium. Se nota. El precio final está justo por debajo de 12 veces el ebitda de 2019. Eso es mucho menos que el de LVMH, 14,5 veces. También es menos de lo que algunos esperaban cuando la ex-CEO Alison Cooper decidió vender. Los analistas de Morgan Stanley estaban pensando en al menos 1.700 millones.

El precio también puede reflejar el temor a que los cigarros no serán tan inmunes a la recesión inducida por el virus como se supone generalmente del tabaco. Los Gobiernos están imponiendo restricciones a las reuniones sociales y a los viajes aéreos. También pueden fijar impuestos más elevados a los ricos.

La venta muestra que a Imperial le costará alcanzar su objetivo de recaudar 2.300 millones para pagar la deuda, que Cooper esperaba completar a finales de mayo vendiendo otras marcas. Desde que se anunció el objetivo hace dos años, los gigantes del sector han pasado tiempos difíciles. El retorno total para los accionistas de Imperial ha sido del -27%; luego están las dudas sobre si la industria podrá reemplazar sus menguantes ventas con nuevos productos. Puede que el sucesor de Cooper, Stefan Bomhard, tenga que pensar en un plan alternativo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías