Sánchez confía en el visto bueno de Europa a su plan de deuda perpetua

España propone al Consejo Europeo un fondo con hasta 1,5 billones de euros

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. REUTERS

A finales del pasado mes de febrero, antes de que nadie pudiese imaginar las consecuencias que el coronavirus tendría en Europa, los líderes de la Unión fracasaron en su intento por consensuar los presupuestos europeos con vistas al marco 2021-2027. La brecha entre el norte y el sur -que también se ha hecho palpable en la gestión de la pandemia- supuso entonces el mayor obstáculo para que el Marco Financiero Plurinacional tuviese luz verde. Los fondos de cohesión y la Política Agraria Común (PAC) fueron los principales frentes de batalla entre el grupo de contribuyentes (liderados por los frugales) y el de los receptores (encabezados por los conocidos como amigos de la cohesión). Entonces, el 21 de febrero, los líderes se propusieron continuar más adelante con la cumbre. La llegada del coronavirus, sin embargo, trastocó todos los planes, y dejó la negociación en segundo plano. Hasta ahora. Y es que España ha lanzado a sus socios una propuesta para lanzar un fondo de hasta 1,5 billones de euros, financiado con deuda perpetua, y que podría estar vinculado al presupuesto de la UE. Esta propuesta, entre otras, se debatirá en el Consejo Europeo que se celebra mañana por videoconferencia.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha mostrado convencido este miércoles de que la propuesta española para financiar un plan europeo de reconstrucción tras el coronavirus es pragmática, efectiva y "asumible por los socios más reticentes", teniendo en cuenta, sobre todo, que no requeriría modificaciones legislativas ni trámites parlamentarios nacionales. Además, Sánchez espera que del Consejo Europeo de este jueves salga un consenso sobre el próximo presupuesto europeo que esté en línea con la posición de España: "Lo que antes era justo y conveniente ahora es sencillamente indispensable para que la UE merezca ese nombre y no un agrupamiento circunstancial de intereses mercantiles". Y es que, a su juicio, las medidas que se acuerden en el ámbito nacional para reconstruir la economía española dependerán de que haya un gran plan de reconstrucción europeo.

Sánchez ha desgranado ante los diputados la propuesta que ha enviado el Gobierno para el Consejo, en el que reclamará que los instrumentos acordados por el Eurogrupo -las líneas precautorias del BEI, el plan para el desempleo SURE y las garantías del MEDE- estén listos para ser aplicados el 1 de junio como muy tarde. La propuesta española para financiar el plan de reconstrucción pasa por crear un fondo de hasta 1,5 billones de euros, financiado con deuda perpetua y vinculado al presupuesto de la UE. Para Sánchez, esa propuesta tiene varias "ventajas indiscutibles", empezando por que dará a los Estados "transferencias a fondo perdido en vez de préstamos que solo servirían para agravar el endeudamiento masivo". Estas transferencias se destinarían a financiar programas de recuperación y reconstrucción para "relanzar rápidamente" las economías invirtiendo en áreas clave como la transición ecológica y digital, la autonomía industrial y tecnológica y el transporte y el turismo.

Además, su propuesta es que estos fondos se distribuyan entre países atendiendo al impacto social y económico del coronavirus, teniendo en cuenta indicadores como el porcentaje de la población afectada por la pandemia, la caída del PIB o el aumento del paro a causa de la pandemia. Otra ventaja es que al financiar el instrumento con deuda perpetua solo se pagarían los intereses, un pago que estaría garantizado en la medida de lo posible por impuestos europeos que den a la UE recursos propios, como un impuesto al CO2 en fronteras o un impuesto a las transacciones financieras. "La UE tiene que demostrar voluntad de actuar con verdadero alcance, no podemos contentarnos con apagar el incendio sino que hay que reconstruir la casa y acoger en ella a todos", ha dicho.

Todo ello serviría, explicó ayer la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, para que ninguna economía europea se quedase atrás. "La respuesta europea a la crisis no puede ser que algunos países acaben con mayores ratios de deuda sobre el PIB", señaló la vicepresidenta en una entrevista con el Financial Times. "No puede ser que unos países puedan apoyar a sus economías de una manera más generosa que otras".

En el Consejo de mañana se espera que los líderes europeos acerquen posturas sobre los extremos que están dispuetos a asumir y fijen cuáles son sus líneas rojas. En base a la cumbre, la Comisión Europea deberá redactar una propuesta en firme que trasladar nuevamente a los socios, algo que previsiblemente debería suceder la próxima semana.

En esa línea, Sánchez ha avanzado que asiste al Consejo Europeo virtual de este jueves con la intención buscar un acuerdo sobre el presupuesto europeo para 2021-2027. En su opinión, en estos "momentos críticos", está claro que la UE necesita un presupuesto que mantenga las dotaciones de la Política Agrícola Común (PAC) y refuerce las asignaciones a sectores clave: transición ecológica, investigación y ciencia, migraciones y fortalecimiento de los sistemas sanitarios. Pese al acuerdo que se logró en el Eurogrupo de hace dos semanas sigue habiendo división entre el norte y el sur a la hora de fijar una política de recuperación una vez pase la pandemia. El documento de España, recoge Reuters, puede ser un catalizador para que las posiciones más extremas (encabezadas por Italia y Países Bajos) puedan llegar a algún tipo de entendimiento.

Polémica por el acceso al MEDE

No está claro todavía qué países querrán acceder a los préstamos del MEDE (una de las patas del medio billón de euros acordado hace dos semanas por el Eurogrupo). Hoy, en el Congreso, el líder del PP, Pablo Casado, ha instado al presidente del Gobierno a “aclarar si va a acudir” a él, pues considera que no es de recibo que “España se tenga que enterar por el Senado italiano” de que el Ejecutivo se lo está planteando, en relación a unas declaraciones del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, quien dijo que, en su opinión, España parecía estar interesada en este instrumento. Pedro Sánchez no aclaró su postura, más allá de asegurar que rechazaría la puesta en marcha de este mecanismo en el caso de que estuviese sujeto a algún tipo de condicionalidad o de intereses. En las últimas semanas, no obstante, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha asegurado en varias ocasiones que el país no necesitaría recurrir a este instrumento porque tiene capacidad de sobra por sí sola para acceder a los mercados.

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