Abante Biotech: “Apostar por el ganador del Covid-19 es perder el tiempo y el dinero”

Armando Cuesta y Juan Martínez, expertos en inversión en biotecnología

Juan Martínez y Armando Cuesta, cogestores del fondo Abante Biotech.
Juan Martínez y Armando Cuesta, cogestores del fondo Abante Biotech.

Armando Cuesta Díaz (Toledo, 1985) es médico. Y gestor de fondos. Desde hace un año y medio cogestiona Abante Biotech, mano a mano con su socio y amigo Juan Martínez García (Granada, 1985), experto en banca de inversión. El vehículo que pilotan es una rara avis en la industria española de gestión de activos. Primero, porque nadie invierte en una temática tan específica. Segundo, porque hay pocos tándems donde estén tan bien combinados el peso científico y el financiero. Su propuesta dio sus primeros frutos en 2019, con una revalorización del 47%. Este año, pese a la debacle generalizada de la Bolsa por el coronavirus, su fondo solo ha caído un 7%.

¿Cómo están lidiando con la pandemia?

Juan Martínez (J. M). El fondo se ha comportado de forma excepcional, con una depreciación muy inferior a la media del mercado.

Armando Cuesta (A. C.). Además, esta emergencia sanitaria global ha puesto de relieve la importancia de las compañías de biotecnología. Y, de hecho, hemos recibido entradas netas de dinero durante el mes de marzo.

¿Qué cambios han hecho en la cartera del fondo, a raíz de la propagación del coronavirus?

J. M. Hemos vendido posiciones que teníamos en grandes compañías de biotecnología, como Gilead, que se había revalorizado un 25% en pocos meses. A cambio, hemos aumentado el peso en firmas tecnológicas disruptivas, especialmente de edición genética. Es una oportunidad histórica de entrada. Era poco inteligente tener posición en compañías con perspectivas de rentabilidad más bajas. Se ha producido un escenario de rentabilidad estupendo.

¿Y no era mejor buscar qué compañía podría encontrar un fármaco o una medicina para combatir al Covid-19?

J. M. Jugar esa estrategia de encontrar el ganador del coronavirus es una pérdida de tiempo y de dinero. Hay más de 100 compañías en todo el mundo que han anunciado estudios para sacar vacunas. Seguro que solo uno o dos serán exitosos en tiempo y forma. Muchas lo hacen para quedar bien con su Gobierno, para lograr publicidad. Basta con anunciar que van a hacer un estudio preclínico.

Esto es lo que ha hecho Pharma­mar en España.

J. M. Sí, y nos parece una actitud que roza la ilegalidad. En Estados Unidos seguro que habría recibido ya alguna demanda. Lanzar una nota de prensa y aparecer en los telediarios para dar la sensación de que estás en la carrera por la vacuna... Pharmamar, como mucho, se ha inscrito en la carrera, pero las probabilidades de que tenga éxito son remotas. Están en fase in vitro, en una placa de laboratorio. Está entre las más retrasadas.

¿La CNMV debería tomar cartas en el asunto?

J. M. Sí, porque hay muchos pequeños inversores que, al ver a los directivos de Pharmamar salir en los medios y recibir ayudas gubernamentales, tienden a pensar que están bien posicionados para lograr esa vacuna. Y no es así, ni mucho menos. Habrá muchos que se lleven un gran chasco y pierdan dinero. Y esto daña la imagen del sector biotecnológico.

¿En qué tipo de compañías han invertido?

A. C. Hemos reforzado posiciones en firmas donde ya teníamos presencia, especialmente en el ámbito de la edición genética y terapias génicas. Es una tecnología que tiene muchísima proyección de aquí a 5-10 años. Ahora solo se utiliza para enfermedades raras, pero creemos que va a ser muy importante para luchar contra enfermedades más comunes, como la diabetes o insuficiencias cardiacas. Entre nuestras principales posiciones de la cartera están Intelia, Editas y Crispr Therapeutics.

¿En qué otras temáticas de biotecnología están?

A. C. También tenemos posiciones en Scpharmaceuticals, una firma que está tratando la isquemia cardiaca administrando diuréticos con una solución subcutánea, permitiendo que el paciente esté en su casa, lo que ahorra muchísimos costes hospitalarios.

¿Alguna de sus apuestas de inversión puede salir beneficiada de esta pandemia?

J. M. Tal vez, aunque ya hemos dicho que este no es nuestro juego. Por ejemplo, invertimos en Translate Bio. Tienen una plataforma de desarrollo de vacunas, llamada RNA Mensajero, que nos parece muy innovadora. A diferencia de cómo se hacen las vacunas tradicionales, en las que se inyectan partes del virus para generar anticuerpos, esta plataforma genera anticuerpos de forma más rápida y eficaz. Además, tiene un acuerdo con Sanofi muy importante. Creemos que va a tener la clave del futuro desarrollo de las vacunas.

¿Cuántas empresas tienen en cartera en el fondo?

J. M. Tenemos pocas, unas 37. Solemos dar una ponderación muy equilibrada a todas ellas, porque es muy difícil acertar cuál es la que lo va a hacer mejor entre las seleccionadas. Eso sí, creemos en una gestión activa de la cartera. Nos parece importante combinar conocimientos científicos con una aproximación puramente financiera. Es lo que hemos hecho ahora. Si Gilead o Moderna se habían revalorizado muchísimo al calor del Covid-19, nos parece mejor para nuestros partícipes venderlas y comprar firmas más pequeñas que están muy infravaloradas.

El sector biotecnológico es relativamente pequeño, ¿pueden llegar a tener problemas de liquidez en el fondo?

J. M. En absoluto. Casi todas las compañías que tenemos en cartera cotizan en el Nasdaq, un mercado mucho más líquido de lo que parece. La capitalización bursátil media de las firmas que tenemos es de 1.000 millones dólares. Podríamos vender el 80% del fondo en un día. Y el 99% en una semana. La mitad de las empresas del Ibex son menos líquidas.

Normas
Entra en El País para participar