Coronavirus

La producción nuclear se hunde en vísperas de la recarga de varias centrales

Con un precio de 8 euros/MWh el fin de semana 'desaparecieron' del mercado 1.800 MW

Energía nuclear Pulsar sobre el gráfico para ampliar

Los precios del mercado mayorista de la electricidad (pool) el pasado fin de semana provocó una situación casi inédita hasta ahora: la reducción de la carga de producción de todo el parque nuclear español hasta una media de un tercio, el máximo técnicamente posible, que supuso la desaparición del mercado de 1.800 MWh de generación, casi dos grupos atómicos.

Con un derrumbe de los precios hasta un mínimo de 8 euros/MWh (en Europa todos los mercados registraron precios negativos, algo que en España no permite la regulación), las centrales españolas protagonizaron una caída en picado el pasado fin de semana, según los datos de Red Eléctrica que muestran el gráfico adjunto. Así, frente a los casi 7.000 MWh del viernes, se pasó a 5.100 MWh el sábado.

Debido al hundimiento de la demanda eléctrica por la crisis sanitaria del coronavirus y a unas condiciones climáticas favorables a la eólica, la centrales nucleares españolas bajaron su carga hasta el límite. Estas plantas, que habitualmente pujan a cero euros en las subastas diarias del pool, lo que les permite cobrar el precio del ciclo combinado, dado el sistema marginalista del mercado, según el cual todas las tecnologías cobran el precio que marca la oferta más cara que resulta casada.

Sin embargo, en esta ocasión, las empresas no pudieron resistir una cotización tan baja. La tecnología actualmente más cara, una vez que el carbón ha desaparecido del mercado, es el ciclo combinado de gas, que también sufre su particular calvario. Según fuentes sectoriales, “las centrales nucleares tienen capacidad para que con antelación suficiente se programe una bajada de carga en situación de exceso de producción o baja demanda. Se trata de una situación que ya ha pasado con anterioridad”. La misma fuente añade que “esta decisión se toma según las previsiones de explotación y para este fin de semana era una situación clara”.

Esta es una de las consecuencias derivadas de la crisis de la pandemia de coronavirus para las nucleares, pero no la única. A esta se añade la alteración de la programación de las recargas de combustible de varias de ellas (Almaraz, Ascó y Trillo). El grupo I de la central extremeña tenía previsto iniciar su periodo de recarga de combustible (en barras de uranio) el 29 de marzo. Se trata de procesos delicados que se realizan cada dos años, se prolongan durante un mes y medio y en ellos se emplean hasta un millar de personas.

Aunque en este caso, y debido al real decreto de estado de alarma aprobado por el Gobierno del pasado 15 de marzo, se optó por retrasar la recarga dos semanas, hasta el 14 de abril. La central mantiene esta fecha pese a la prórroga de aquel hasta el próximo 26 de abril. El primer aplazamiento se acordó el 20 de marzo para evitar coincidir con el pico de la pandemia y por la falta, probablemente, de material de seguridad.

La dirección de la central anunció su decisión de retrasar el inicio de la recarga (esta sería la número 27) de su grupo I hasta “el momento en que las condiciones sociosanitarias del país lo permitan”.

Ascó y Trillo

Aunque el estado de alarma continúa, la recarga se hará, pues así lo permite la normativa, dado que la producción nuclear no es solo un servicio esencial, sino crítico. Y, según sus titulares (Endesa e Iberdrola), producir con menos combustible no es una situación óptima y hay que evitar una parada indefinida.

Eso sí, el proceso se acortará a dos semanas y la plantilla no superará las 200 personas. Esta es una decisión que han reprochado las organizaciones ecologistas, que la consideran “un riesgo”.El proceso de recarga del combustible de Almaraz I, además, se va a solapar con el de la central de Ascó, en Tarragona, y a ella le seguirá, pero ya en el mes de junio, la de Trillo, en Guadalajara.

Una recarga rápida para Almaraz

La producción nuclear se hunde en vísperas de la recarga de varias centrales

El estado de alarma no va a impedir la recarga del combustible de la central nuclear de Almaraz, ya que la generación eléctrica es considerada un servicio esencial. La recarga, cuyo inicio estaba previsto para el 29 de marzo, se aplazó dos semanas a la espera de una situación sanitaria más propicia. Y aunque el estado de alarma continúa, la recarga comenzará la próxima semana, el día 14.

Sin embargo, el proceso se acortará (en lugar de mes y medio, 15 días) y se limitará a la reposición del combustible y no se harán las habituales tareas de mantenimiento preventivo y correctivo que implica una recarga convencional. Ello requerirá una plantilla de 200 personas, en lugar de las 1.000 que suelen realizar estos trabajos.

La recarga rápida, según fuentes empresariales, se pospone al otoño, cuando la planta volverá a parar para que se realice una inspección más a fondo. Aunque la central es propiedad de Iberdrola y Endesa, la encargada de la gestión y operación es la primera (con un 53% del capital).

Con la reducción del tiempo de recarga se evitarán, según sus titulares, el riesgo de contagios. En las centrales ya trabajan, bajo la supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el Ejército (que apoya en este caso a la Guardia Civil), con un 30% de la plantilla habitual.

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