Los proteccionistas antifusiones tienen más pretextos que nunca

En cuanto a revivir negocios mediante fusiones, las mascarillas podrían hacer más mal que bien

Shiodome, distrito financiero de Tokio (Japón).
Shiodome, distrito financiero de Tokio (Japón).

Los controles fronterizos son cada vez más estrictos... también para las empresas. Australia revisará todas las ofertas de adquisición y otras propuestas de inversión foránea. La idea es que sea solo para esta crisis, y puede tener cierta lógica, pero la pandemia da a los proteccionistas de todo el mundo pretextos más potentes que nunca.

Canberra ya analizaba la mayoría de las operaciones que afectan a entidades respaldadas por el estado, sin importar el país o el tamaño. Se consideraba que iba dirigido a China. Hay nuevos motivos de preocupación: el plan surgió días después de que las firmas australianas de propiedad china promovieran el envío de suministros médicos vitales a su país. A otros les preocupa que si China se recupera antes, las empresas de allí podrían comprar rivales australianas a precios irrisorios. Tales temores tienen algo de irracional. Según Dealogic, gran parte del volumen de las operaciones de entrada de los últimos años ha procedido de otros lugares.

La iniciativa australiana habla de un sentimiento mundial creciente. El Comité de Inversiones Extranjeras de EE UU recibió recientemente el poder de examinar las compras de participaciones así como de empresas enteras. Nueva Zelanda dijo en noviembre que endurecería sus reglas. Israel decidió en octubre formar un panel para valorar los aspectos de seguridad nacional de las inversiones extranjeras. Y hay un debate en toda Europa sobre la introducción de un sistema al estilo de EE UU.

Puede que los políticos prefieran que los gigantescos fondos de pensiones locales tengan preferencia, pero las empresas pueden acabar con menos opciones. También existe el riesgo de crear mercados nacionales demasiado concentrados. Y las zonas financieramente más débiles, como Italia, podrían acabar reforzando las acciones de oro. El virus ha dado a los Gobiernos buenas razones para repensar el valor estratégico de un conjunto mucho más amplio de industrias. Pero en cuanto a revivir negocios mediante fusiones, las mascarillas podrían hacer más mal que bien.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías