Los banqueros de fusiones tienen algún clavo al que agarrarse

Los grandes grupos de consumo podrían aprovechar para cazar marcas más pequeñas

Distrito de Canary Wharf, al fondo, y edificio Walkie Talkie, de la City (a la derecha), en Londres.
Distrito de Canary Wharf, al fondo, y edificio Walkie Talkie, de la City (a la derecha), en Londres.

Los intermediarios de fusiones son, por convención, consumados charlatanes, y por lo tanto muy poco aptos para hacer deberes en casa. La economía global está en cuarentena, y ellos están inusualmente inactivos últimamente: el valor de las fusiones globales se desplomó un 28% interanual en el primer trimestre, hasta los 698.000 millones de dólares. Sin embargo, los banqueros que se dedican a las fusiones y adquisiciones tienen algún clavo al que aferrarse para tener esperanza.

Las mayores caídas de este año se han dado en las operaciones con objetivos de EE UU y en las transacciones mundiales valoradas en 10.000 millones de dólares o más, que cayeron en valor un 51% y un 57% respecto al año anterior. La caída de Estados Unidos parece peor en relación con un pico inusual en las grandes fusiones no estadounidenses, incluida la compra prevista de 40.000 millones de dólares de Sberbank por el Fondo Nacional de Inversión Ruso. Otros megaacuerdos se secaron cuando el coronavirus minó la confianza de las empresas y provocó que los consejeros delegados se centraran en cuestiones más inmediatas como la ruptura de las cadenas de suministro y la liquidez.

Puede que a los banqueros no les importe tanto este último punto, ya que las comisiones no suelen aumentar en consonancia con el tamaño del acuerdo. Un mejor indicador de los ingresos probables para estos negociadores es el número de transacciones por valor de 1.000 millones de dólares o más, que cayó un más modesto 4%, según los datos de Refinitiv.

Mientras, los intermediarios perciben algunas áreas de esperanza. Las grandes empresas con flujos de caja estables y balances sólidos podrían utilizar la crisis para pillar empresas más pequeñas, las llamadas bolt-ons, a un precio más barato que hace unos meses. Los grandes grupos de consumo cuyas arcas se han visto impulsadas por el pánico en las compras, por ejemplo, podrían aprovechar para cazar marcas más pequeñas que han codiciado siempre. Pequeñas migajas de consuelo, tal vez: pero mejor que nada.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías