El Eurogrupo se abre a activar el fondo de rescate pero enfría la emisión de ‘coronabonos’

Estos eurobonos eran una petición expresa de España, Francia, Italia y el BCE

La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, junto al presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, el pasado mes de enero.
La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, junto al presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, el pasado mes de enero. GETTY

La de este martes ha sido la tercera reunión del Eurogrupo para afrontar de forma conjunta la crisis del Covid-19. Los ministros de economía y finanzas de los países de la zona euro acordaron de forma oficial dar luz verde a la cláusula propuesta por la Comisión Europea que permite suspender la senda de reducción del déficit, posibilitando que los países inyecten el gasto público necesario para atender la emergencia sanitaria. También abrieron la puerta a la posibilidad de activar el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), el fondo de rescate europeo, aunque sin concretarse en qué términos. Sin embargo, enfriaron la emisión de los conocidos como coronabonos, pensados para mutualizar la deuda europea. El ministro de Economía alemán, Peter Altmeier, se había mostrado contrario, ya antes de la reunión, a la emisión de estos eurobonos, según recoge Efe. La respuesta comunitaria ante el virus, que ya muchos consideran tardía, ha levantado un cisma entre los países del sur, los más afectados por la pandemia, y los del norte, contrarios a compartir riesgos y costes.

El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, trasladará las decisiones tomadas a la cumbre de líderes de la UE que se celebra este jueves, también de forma telemática, y en la que se espera que las medidas comunitarias echen ya andar. Por lo pronto, la suspensión de las normas fiscales del club de la zona euro, que piden situar el déficit público por debajo del 3% del producto interior bruto (PIB), permiten a los estados excederse de este umbral sin tener que hacer frente a las sanciones impuestas por Bruselas. El jueves tendrán que decidir también qué sucede con el fondo de rescate, creado tras la crisis económica de 2008 para actuar ante las crisis y proteger la estabilidad de la zona euro.

La activación del MEDE, con un fondo disponible de 700.000 millones de euros y una capacidad de endeudamiento de 410.000 millones, así como la emisión de coronabonos, eran una petición expresa de países como España, Francia, Italia o Portugal –y de sus respectivos bancos centrales–, así como de organismos como el Banco Central Europeo (BCE) o la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, antigua ministra de Angela Merkel. Sin embargo, la propuesta suele tener en frente a países como Alemania y Holanda, contrarios a que los socios mutualicen los riesgos.

“España defiende una respuesta europea con todos los instrumentos disponibles. Una respuesta contundente a la altura de las circunstancias: es el momento de Europa, la crisis es simétrica y, por tanto, la respuesta no puede ser de un país, sino conjunta”, afirmó la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, antes de la celebración de la reunión.

Pese a la probable activación del MEDE, la decisión del Eurogrupo se aleja de las posiciones de los países del sur, mucho más ambiciosas. Calviño, como sus homólogos francés e italiano, cree que deberían “articularse respuestas a través de todas las instituciones: el presupuesto de la UE, el BCE, el Banco Europeo de Inversiones, el MEDE... Nosotros apoyamos las soluciones más ambiciosas, con los instrumentos que tenemos para afrontar juntos esta situación excepcional”, señaló.

La idea inicial del fondo de rescate, aunque todavía queda por ver en qué se materializa, se basa en la posibilidad de que el MEDE conceda líneas de crédito preventivas a un número concreto de Estados a cambio de ciertas condiciones, permitiendo al BCE comprar sin límite deuda soberana. La propuesta del Eurogrupo es que ofrezca líneas de crédito preventiva, con una cantidad disponible de hasta el 2% del PIB de cada país, que deberá solicitarlo de forma individual, y no colectiva.

Por su parte, el más que probable rechazo a la emisión de coronabonos –bonos de deuda respaldados por el conjunto de la eurozona y que podrían correr a cargo del MEDE– impediría mutualizar el coste de la lucha contra la pandemia, algo que tradicionalmente han secundado los países del norte.

Pese a los plazos en los que se han movido las negociaciones, Centeno considera, tal y como señala en un vídeo difundido ayer antes de la reunión, que la UE “se está moviendo rápido”, ya que tan solo en una semana las medidas fiscales para apoyar a las economías de la eurozona “han doblado aproximadamente su tamaño”. La Comisión Europea, en un principio, prometió flexibilizar al máximo posible unas reglas de gasto que hoy ya están directamente suspendidas. El BCE, por su parte, ha tomado una “acción excepcional con un nuevo programa para apoyar la estabilidad financiera y evitar más fragmentación”, recalca Centeno.

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