La UE avala suspender la reducción del déficit pero aún debate si emitir ‘coronabonos’

España, Francia, Portugal e Italia reclaman mutualizar el impacto del virus

El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, la pasada semana.
El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, la pasada semana.

Esta semana se promete definitiva para que la Unión Europea apruebe finalmente un paquete conjunto de medidas para hacer frente común a la crisis del coronavirus. Este lunes, los ministros de Economía y Finanzas de la UE se reunieron telemáticamente y de manera informal para poner sobre la mesa las medidas que abordará mañana el Eurogrupo. Por lo pronto, abonaron el terreno para activar la cláusula propuesta por la Comisión Europea que permite suspender la senda de reducción del déficit, posibilitando que los países inyecten el gasto público necesario para atender la crisis sanitaria. El resto del paquete sigue aún en el aire.

Aunque se barajan medidas complementarias, a propuesta de España, Italia o Francia, estas aún no gozan de pleno consenso. La primera pasa por dar todo el crédito necesario, también en gasto sanitario, a los estados miembros a través del MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), el fondo de rescate comunitario que dispone de hasta 700.000 millones de euros, con una capacidad de endeudamiento de 410.000 millones. La segunda, que también respaldó el fin de semana el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es la emisión de bonos comunes a toda la eurozona –bautizados esta vez como coronabonos–, un mecanismo que ya salió a la palestra tras la recesión de 2008 y que suele tener en frente a países como Alemania u Holanda, normalmente contrarios a que los socios compartan los costes y riesgos.

Por ahora, la propuesta de la Comisión que validaron hoy los Veintisiete, consiste en eximir a los socios comunitarios de su obligación de reducir el déficit y la deuda pública. La idea es liberarles las manos para inyectar el gasto público necesario para atender la crisis sanitaria y reactivar la economía tras la parálisis que están provocando los protocolos de confinamiento. Inicialmente Bruselas barajó activar una cláusula del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que permite “desviaciones temporales” de la senda fiscal ante eventos inusitados como una pandemia, lo que abría la puerta a no computar en déficit la factura directamente relacionada con la crisis sanitaria en los países afectados. Ahora, sin embargo, la UE debate aplicar por primera vez en su historia la llamada “cláusula de escape general”, que básicamente deja en suspenso el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en todo el territorio.

La medida está pensada para dar respuesta a una “grave recesión económica para la zona del euro o la UE en su conjunto”, explica la Comisión Europea, que ya hace semanas advirtió del riesgo de una contracción del 1% en el PIB real comunitario y considera ahora que hay riesgo de ver cumplidos los escenarios más adversos proyectados. Según los pronósticos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), hechos públicos este lunes, la zona euro experimentará durante 2020 una recesión “tan profunda como la de 2009”, con una contracción del producto interior bruto del 4,7%. Bruselas asume, por tanto, que los Estados necesitan margen adicional para fortalecer sus sistemas sanitarios, atender a las empresas y trabajadores afectados y, una vez superada la emergencia, estimular la vuelta a la actividad.

El único condicionante será que esta parálisis “no ponga en riesgo la estabilidad presupuestaria a medio plazo”, explican a este diario fuentes oficiales. A falta del visto bueno definitivo a esta iniciativa, la medida permitiría a España descolgarse de su plan de rebajar el déficit del entorno del 2,5% de 2019 al 1,8% este año, elevando incluso la cifra inicial a condición de que el próximo ejercicio comience a tomar medidas de incremento de ingresos o rebaja del gasto para reconducir el desvío fiscal.

Tras la luz verde dada a esta medida, el debate se centrará ahora en la posible activación del MEDE y en la creación y emisión de los coronabonos. La propuesta de las regiones del sur, que tiene el visto bueno del Banco Central Europeo y la Comisión Europea, se apoya en la razón de ser del propio mecanismo de estabilidad del que se dotó la UE tras la crisis del 2008, que nació para proteger el equilibrio financiero en el conjunto de la zona euro en tiempos de crisis. Esta palanca haría posible emitir bonos que mutualicen la deuda a nivel europeo, esto es, compartir el riesgo presupuestario de los Estados miembros.

También se especula con soluciones innovadoras, como que el MEDE “emita coronabonos y que los ingresos se canalicen a todos los Estados miembros que lo necesiten”, explicó este lunes el gobernador del Banco de Portugal, Carlos Costa, que junto al banco central italiano se ha unido a la petición del gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, de mutualizar la deuda europea para responder de forma coordinada a la crisis.

La respuesta europea llega más de 10 días tarde

Descoordinación. El pasado 13 de marzo, la Organización Mundial de la Salud cambió de criterio y fijó a Europa como foco principal de la pandemia de Covid-19 a nivel global. Desde entonces, y a esperas de lo que hoy suceda, la Unión Europea no ha sido capaz de fijar una respuesta común para encarar la crisis ocasionada por la enfermedad. La pasada semana, en la última reunión del Eurogrupo, los ministros de Economía y Finanzas de los países miembros se limitaron a avalar la respuesta que estaba dando cada país, pero sin ser capaces de activar una palanca común en materia fiscal. Tan solo aprobaron la primera propuesta de la Comisión Europea, que permitía desviaciones temporales en el déficit público.

Desencuentros. La falta de consenso ha venido motivada por el desacuerdo entre los países del sur –algunos de ellos los más golpeados por el virus– y los del norte, principalmente Alemania y Holanda. El Gobierno de Angela Merkel, siempre estricto en materia fiscal, se ha mostrado hasta ahora contrario a la posibilidad de una inyección fiscal a nivel comunitario. También ha rechazado hasta el momento hacer uso del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

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