JP Morgan se hace con el 6,8% de Repsol entre acciones y derivados

La entidad financiera controla un 0,6% en acciones y un 6,2% a través de opciones y contratos de swaps

JP Morgan Repsol
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

El banco estadounidense JP Morgan se ha convertido en el segundo accionista de Repsol con más derechos de voto tras elevar su participación en la empresa española hasta el 6,8%, entre acciones y derivados tal como comunicó ayer la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Ese aumento de participación está relacionado con coberturas de posiciones contratadas con la entidad, según fuentes financieras.

Según la información remitida al organismo regulador, JP Morgan ha elevado la participación que tenía ya en la petrolera, del 2,1%, a través de derivados financieros y contratos de swaps con vencimientos entre los años 2020 y 2024, dependiendo de las diferentes posiciones. En total, el banco cuenta con 9,16 millones de acciones, un 0,585% del capital, y derivados por 98 millones de acciones, un 6,27% del capital.

La entidad no detalla en qué fechas y a qué precio por acción ha realizado los contratos que le otorgan el control de ese 6,27% en derivados, si bien el último data del pasado 13 marzo. Se trata, según fuentes financieras, de un movimiento de cobertura desatado por el derrumbe de las acciones de la petrolera.

Ese movimiento tiene que ver con la cobertura contratada en su día por el banco con Sacyr, aunque ahora esta operación ya no tiene nada que ver con el grupo constructor, que se cubrió de la caída de la cotización de Repsol. Es ahora el propio banco el que gestiona sus posiciones y las de clientes y el que opera por la caída bursátil.

El primer accionista de Repsol es Sacyr, con un 8,2% de los derechos de voto, seguido ahora por JP Morgan, con un 6,8% entre acciones y derivados; Black­Rock, con casi un 5%, y Norges Bank, con un 3,1%.

El real decreto ley de medidas urgentes aprobado el martes por el Gobierno incluye una medida de blindaje antiopas para las grandes empresas españolas que han dejado gran parte de su valor en Bolsa, tras los derrumbes históricos de los últimos días, especialmente tras la declaración del estado de alarma el pasado fin de semana, que ha supuesto un parón casi absoluto de la actividad económica.

Según el RDL que entró en vigor el miércoles, ningún inversor extracomuntario, como el estadounidense JP Morgan, puede adquirir una participación superior al 10% en empresas cotizadas de sectores considerados estratégicos, como las telecomunicaciones o la energía, sin el beneplácito del Gobierno.

Repsol aseguraba ayer desconocer el motivo y objetivo de la operación de un inversor que lleva varios años en capital si bien, con posiciones mínimas, por debajo del 3%, que le ha permitido no informar de las mismas.

Las acciones de Repsol cerraron ayer jueves prácticamente planas, con un descenso del 0,11%, y su precio se situó en 6,03 euros. La capitalización bursátil de la compañía, que en lo que va de año ha dejado por el camino un 56,71 % de su valor (hasta 9,443 millones), afectada por el derrumbe de los precios del crudo, que se han situado en niveles de hace 18 años, amén de las consecuencias sobre la demanda de la pandemia del coronavirus Covid-19 que ha sacudido a los mercados bursátiles.

Ribera descarta "situaciones indeseables"

La vicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha asegurado este jueves que "hoy por hoy no hay ningún tipo de amenaza en el horizonte" para las empresas estratégicas de la economía española, pero ha justificado su blindaje para evitar "una situación indeseable" por el desplome de su cotización durante la crisis del virus Covid-19.

Durante su comparecencia junto al ministro de Transportes, José Luis Abalos, en la sala de prensa de Moncloa, para dar cuenta de las medidas adoptadas por su departamento ante esta emergencia, Ribera ha señalado que existe "un seguimiento prácticamente diario" de las grandes compañías con el fin de "prevenir cualquier situación de riesgo".

"Esto es un elemento crítico para el buen funcionamiento de la economía, que las empresas puedan funcionar con total normalidad y que no nos encontremos con una sorpresa a la salida", ha explicado la vicepresidenta, que considera que, en este sentido, "aparentemente las cosas están tranquilas".

Respecto al anuncio por parte del banco estadounidense JP Morgan, al convertirse en segundo accionista de Repsol, ha señalado que sí que se están produciendo "cambios de accionistas normales", pero que tanto el blindaje y la autorización previa introducidos en el decreto ley del martes, como la restricción de la CNMV de las posiciones cortas, van a evitar "una situación indeseable".

Normas
Entra en El País para participar